Capítulo 42: Caricias

2630 Palabras
La grande mano de Asher le causaba estragos, estaban sentados frente al televisor familiar, viendo una película de acción, pero que ella no lograba prestarle ni la más mínima atención, porque el hombre a su lado jugaba con el borde de su camisa, rozándole el cuello son las yemas de sus dedos.   Betty tragó con fuerzas por millonésima vez, una gota de sudor se deslizaba con lentitud por el nacimiento de sus senos, no sabía si eran ideas de ella, pero la estancia se encontraba caliente, tomo una revista de chismes, de una mesita al lado del mueble, y comenzó a abanicarse con ella, tenía calor, todo su cuerpo estaba caliente y húmedo, cruzó las piernas, temerosa de dejar una mancha en el cojín, porque realmente estaba goteando en el centro de su ser.   Por supuesto que Asher no hacía más que dedicarle inocentes toqueteos, algunos prácticamente inexistentes, pero tanta caricia causaba estragos con su libido.   Busco en su mente el último momento en que tuvo sexo, un mes y medio atrás, con Matt por supuesto, el pelinegro siempre estaba muy lleno de brío, nada le impedía sumergirse entre sus piernas, por lo que nunca duraron mucho tiempo sin sexo, de allí el problema, experimentaba una lamentable sequía, por esa razón se encontraba tan necesitada, los toqueteos del pelirrojo no tenían nada que ver.   Respiro profundamente con lentitud, para que él no captara su movimiento, él se rio un poco, debido a una graciosa escena en la TV, pero ella no comprendió el chiste, además que la risa de Asher pareció rebotarle en el pecho.     —Estas tensa. — murmuro él, ella saltó un poco en su asiento, sorprendida, lo imaginaba ensimismado en el filme, pero el apretón en su cuello continuaba sin clemencia, casi gemía del placer, pero se contuvo.     —Estoy un poco cansada, es todo. — respondió, restándole importancia a los elefantes que jugaban en su estómago, porque no podían ser llamados mariposas.       Sacudió la cabeza, intentando escapar de su embotamiento, coloco la mirada en la pantalla, necesitaba concentrarse en las imágenes frente a ella, en nada más, ni siquiera en la mano de Asher bajando por su espalda, se mordió los labios con un poco más de fuerza de lo que se debía, no quería gemir ante él, no cuando podría estar malinterpretando las señales.   Fue mala idea lo de observar las imágenes, porque justo en ese momento los protagonistas de la película, iniciaron un apasionado besuqueo, entonces la ropa comenzó a volar fuera de sus cuerpos, cuando el pelirrojo a su lado, acerco su otra mano hasta su pierna derecha y dibujo un círculo en el muslo, Betty jadeo inmersa en las terminaciones que se despertaron con el leve acercamiento, entonces fue como sé cerro el trato, un segundo luego él estaba sobre ella, apoderándose de sus labios.   Con una mano en su espalda baja, la apretó contra su cuerpo, mientras que con las rodillas Asher le abrió las piernas y se posicionó en medio de ellas, presionándola hacia abajo con las caderas, literalmente fue clavada al respaldar del mueble. Sus labios eran exigentes, abrasadores, y traviesos, parecían bailar con los de ella. Betty gimió, él se tragó el sonido con su boca, tomando ventaja de la separación de los labios femeninos, su lengua toco la de ella.   El placer que crecía en su interior la consumía de adentro hacia afuera, deseaba recompensarlo, demostrarlo que lo deseaba tanto como él a ella, por lo que sus manos se dedicaron a acariciar sus amplios hombros, justo antes de rodearle el cuello, intento atraerlo más a ella, pero era imposible.   Comenzó a asaltar la boca del hombre, igualando la pasión con la que dirigía el beso, su ataque fue recompensado con un profundo gruñido de satisfacción, un sonido que llego como un eco a las paredes del cuerpo femenino, una oleada de calor la asalto, humedeciendo un poco más su entrepierna.   Asher se apartó levemente, porque ambos se habían quedado sin respiración, los agitados pechos subían y bajaban en perfecta sincronización, Betty permaneció con los ojos cerrados, haciendo un esfuerzo titánico por organizar sus pensamientos, pero el pelirrojo no le mostraría indulgencia, porque regreso a por más, cerrando su boca sobre la lengua de la rubia, succionándola con urgencia, la sensación la hizo temblar un poco, lo cual él recibió de buena gana, sonriendo como un malicioso gato.   Entonces él interrumpió el beso, con dos dedos inicio un delicado toque, desde su mejilla, luego por su cuello, hasta el borde de su escote, la boca masculina seguía el recorrido con pequeños besos, o más bien chupetones, ella se aferró con fuerza a sus brazos, congelada por el placer que la llenaba. Con suavidad el retiro la camisa, y la copa del sostén que cubría su seno derecho, sin previo aviso capturo el rosado pezón con su lengua, lo mordisqueo un poco, con delicadeza, provocando unos estremecimientos gozo, que la recorrieron desde aquella turgente cima, y se extendieron por todo su cuerpo, hasta la punta de los dedos de sus pies, los cuales cerro en un fuerte apretón.   Asher se separó y soplo la zona abandonada por su boca.   —¡Por todos los cielos! — exclamo Bethany, prácticamente lloriqueando.   —No sabes cuanto te deseo Betty. — confeso él con emoción.   Ella lo tomo nuevamente por el cuello y aproximándose con ferocidad reclamo su boca, olvidándose de cualquier pensamiento racional, lo único que ella deseaba era estar más cerca de él, con muchísima menos ropa, que sus pieles se rozaran sin ningún pudor. Como si leyera su mente Asher se retiró violentamente de su boca para deshacerse de su propia camisa, luego arranco la de Betty, estaba segura de que la rompió porque escucho tela desgarrarse, la estrecho entre sus brazos y la beso más profundamente.   Con él siempre fue así, una pequeña chispa se convertía en un fuego ardiente en cuestión de minutos, la pasión tendía a desbordarse como raudales, la única oportunidad en la que Asher fue tierno, lento y delicado fue durante su primera vez, la cual también fue el primer contacto de él. Luego de tantos años reconocía que sus avances eran más experimentados, más firmes, menos dubitativos, ella se sonrió, esto estaría bueno, fue el ridículo pensamiento que la lleno de júbilo.   —Vamos a arriba. — hablo él con desespero, tomo una de sus manos y la jalo fuera del sofá, gracias a la inercia del momento, ella terminó golpeándose contra el pecho masculino.   Asher encerró su rostro entre sus enormes manos, para atraerla hacia su boca, para besarla de nuevo, devorando con avidez sus labios, ella recorrió sus desnudos pectorales, deseando restregar los pechos contra ellos, si continuaban así nunca llegarían arriba, por lo que dio un paso atrás, alejándose de sus demandantes atenciones.   Él comprendió su gesto silencioso, por lo que se agachó y la tomo de las pantorrillas, ella fue catapultada hasta su hombro, cargada como un saco de patatas, y aunque la analogía no era la más elegante, se sintió femenina, desde muy pequeña tuvo curvas de más, kilos de más, rollitos de más, pero este hombre siempre se las arreglaba para levantarla del suelo, en más de una manera, con ella riendo a carcajadas, él dio los pasos hasta el inicio de las escaleras y comenzó su ascenso, agradeció que la casa estuviera sola, de lo contrario la familia Foster estaría teniendo un espectáculo.   Camino con rapidez por el pasillo de las habitaciones, urgido por llegar a su cama, una vez frete a esta, él lanzó su pesada carga sobre el colchón, ella continuó riendo mientras rebotaba sobre la mullida superficie.   El gateo sobre ella, hasta que sus pelvis estuvieron en la misma altura, la evidente erección del hombre golpeo con su centro, borrando todo indicio de diversión, catapultándola al deseo inicial de la noche, el tomo un mecho suelto de su cabello y con vehemencia lo coloco detrás de su oreja.   —Esta noche voy a desnudarte enteramente, para ser capaz de admirar cada centímetro de tu hermosa piel. — él deslizó su dedo indicié por el desnudo estómago de la mujer bajo su cuerpo, en una lenta espiral que le dejo la piel de gallina. — entonces voy a probar cada pedacito de ella. — le dejo un beso sobre su ombligo, reforzando sus palabras. — voy a recorrerte las piernas, besarte los muslos, pasar mi lengua por aquí. — toco la cara interna de sus muslos. — para luego llegar hasta tu centro, deseo comerme ese lindo botón que tienes allí hasta que me ruegues en gritos que me detenga, y lo haré, solo para sumergirme dentro de ti.   — ¡Cielos! — sus palabras la prendieron como una mecha. — Sí que aprendiste nuevas técnicas de seducción con los años. — contesto perdida en sus palabras. — estoy goteando. — hablaba por inercia, sin pensar lo que decía. — Ahora solo puedo enviar a Valeska. — pensó en voz alta, pero con una completa sinceridad.   —No debes hacerlo, ella no está en mi cama, tú sí.— él cayó sobre ella, para cumplir con todas sus promesas lujuriosas.   Ella lo recibió gozosa cuando Asher se arrojó sobre su boca, abriéndola con una voraz intromisión, permitió que la explorará con la lengua mientras ella se dedicaba a recorrerle la espalda.   Una traviesa mano se desvió hacia su estómago, buscando la bragueta de sus pantalones, la abrió despacio, introdujo su mano dentro del material y toco su m*****o sobre la tela de algodón de su bóxer.   —No. — mando él, retirándole la mano de allí. — primero tú.   Se dedicó a cumplir sus palabras anteriores, comenzando con dejarla desnuda antes su complaciente merced, ella gimió sin control, abriéndose ante la necesidad que crecía en su interior, cuando se deshizo de sus braguitas, se dedicó a lamerle los muslos, tal como lo había dicho.   Betty lo percibió en todas partes, se sentía como un platillo de leche, y él era un feroz gato que la devoraba, que ridícula ya lo había comparado con un gato dos ocasiones, pues esas comparaciones se acabaron cuando sintió la punta de su lengua hizo contacto con la punta de su clítoris, ella apretó las sábanas bajo sus manos, empinó las caderas hacia la cara masculina, y lloriqueo abatida por el calor que la consumía de adentro hacia afuera.   La marca que dejaba su lengua al dedicarse a explorar sus pliegues, le causo un sofoco que le subió por toda su columna vertebral, ella se tensó incluso más, dejando salir un jadeo con nombre a Asher, quien busco uno de sus pechos con una mano para premiarla, él se prodigaba a atacarla con suaves lametazos, una y otra vez. Gruñía sobre su entrepierna, las vibraciones se trasladaban por cada una de las terminaciones de su sexo, eso la abrumo, no le quedaban fuerzas para manejar una batalla como esa, porque no podía llamarlo de otra forma, era devastador.   Cuando sus dedos sondearon su íntima cavidad, Betty grito de placer, todo fue tan rápido, pero la había preparado con sus sugerentes toqueteos, por lo que los exigentes dedos de Asher, haciendo círculos en su interior, fue lo único que necesito para llegar a un devastador clímax, grito sin parar, y él chupó sin parar, hasta que los temblores cesaron.   Él se lamentó de golpe, se despojó de todo rastro de ropa y se subió sobre ella, lo observo estirarse hacia la mesita de noche al lado de la cama, abrió el cajón y saco un condón, abrió el envoltorio con los dientes, y con ambas manos se encargó de ponerlo en su lugar.   Desesperado por llegar al meollo del asunto, él la penetro, lentamente, para lograr disfrutar del momento, pero lleno de brío, Asher siseo con los dientes apretados.   —¡Por los cielos! ¡Como extrañaba esto! — dijo con los ojos cerrados, la cabeza hacia atrás y el cuerpo tenso. — te extrañaba a ti, Betty.   Ella se apuntaló hacia arriba, buscando colaborar en la extenuante penetración, todo el momento era éxtasis puro. Se atrevió a mirar hacia abajo, trabando sus ojos en el m*****o del pelirrojo, como desaparecía lentamente dentro de su abertura, ella gimió gracias a la mera vista.   Esa noche le pertenecía, pensaría en las consecuencias al día siguiente, no le importaba nada más en ese preciso momento, más que él continuara con su ardiente baile. Rodeándolo con las piernas, Betty le dio la bienvenida a su cuerpo. El rostro de Asher era concentración pura, quería desbocarlo, por lo que con descaro movió las caderas de un lado al otro y beso su cuello.   —¡Betty espera! — le rogó. — déjame hacer a mí, quiero que disfrutes.   —Ya estoy disfrutando Asher, solo quiero que me des más. — dijo con la voz teñida de lujuria.   Eso fue todo lo que el hombre necesito para perder el control, con prontitud el vaivén comenzó a enterrarla en la cama, Betty se quejó de satisfacción, diciendo su nombre como una especie de súplica.   Ella cerro los ojos mientras una ráfaga de euforia le calentó el estómago, anhelando más, solo más.   —Dame todo lo que querías darme Asher. — le dijo cegada por el calor.   —Tómame cariño. — respondió él, acelerando el ritmo de sus estocadas.   Disfrutaba de la sensación entre sus piernas, del contacto, de la fricción incluso de su cercanía, estaba reconectando con él, recordando todas esas antiguas veces en las que se entregó a él, por supuesto que ahora era diferente, ambos eran adultos, con más experiencia, no estaban tonteando ni palpando el terreno, sabían lo que quería y lo tomaron, eso era todo.   Avanzo dentro de su ser, una y otra vez, las controladas inserciones se volvieron erráticas, ella levantaba sus caderas en cada encuentro, tomando parte del éxtasis de ambos, los gruñidos de Asher la volvían loca, el mismo efecto tenían sus gemidos sobre él.   —¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! — le imploró ella, necesita llegar a la cúspide del disfrute, él lo sabía por lo que presiono con mayor rapidez y fuerza.   Los resortes del colchón se escuchan chillar, gracias al rebote, los cuerpos de los amantes se llenaron de sudor, ella logró introducir un pezón en su boca, una de las ventajas de tener grandes pechos.   —¡Por los cielos Betty! — exclamo él con ímpetu, por la sensual vista.   Entonces, quitando la cima de donde se encontraba, volvió a asaltar su boca, de manera tan hambrienta que la dejo sin aliento en unos pocos segundo, mientras se empujaba con mayor profundidad, fue cuando su cuerpo explotó en un millón de pedacitos, Asher no se quedó atrás, juntos colapsaron en la cama, él no paraba de gruñir, mientras ella gritaba, los temblores desfilaron sobre su cuerpo, uno tras otros, por varios minutos, él se dedicó a acariciarle los brazos, aguardando a que terminara en su totalidad.   En cuanto su cuerpo se sumergió en una calma plena, el abandono su cavidad, ella casi lo lamento. No sabía que hacer ahora que todo se había terminado, pero el hombre se encargó de ello, al jalarla a su pecho.   —No he terminado contigo. — le dijo mientras acariciaba su espalda. — solo dame un par de minutos, para iniciar el round dos, te prometo que seré más atento la próxima vez.   —¿Más de lo que ya lo fuiste? — se escandalizó ella, divertida.   —Mucho más. — respondió, le dejo un casto beso en la frente, y abrazados esperaron al supuesto round dos, al finalizar la noche, o la madrugada, habían perdido la cuenta de los rounds.  Si le pedían una descripción de la noche, seria, caliente como el infierno.
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