—¡No lo puedo creer!
Saskia corría como alma que huía del diablo por toda la casa mientras llorisqueaba lamentándose de haberse dormido tan tarde la noche anterior, a su lado, Cole, la miraba con aburrimiento mientras se apoyaba en el umbral de la puerta de la salida esperando que su hermana termine de gritar por toda la casa y se digne a salir de una vez.
Pero Saskia en su mundo donde le preocupaba llegar tarde, pero se tomaba mil horas para arreglarse no le prestaba ni cinco de atención a su hermano.
Terminó de arreglarse el cabello y miró su atuendo, dudó sintiéndose extraña y movió su cuerpo de distintos ángulos sobre el espejo. No muy segura de su aspecto, se giró a verlo.
—¿Cómo me veo?
Cole casi pone los ojos en blanco de la frustración, era la tercera muda de ropa que se cambiaba y seguía indecisa, pero sabía perfectamente que una respuesta aburrida o negativa iba a costarle media hora más dado que ella se lo tomaría en serio y se cambiaría, nuevamente.
—Reluciente como una almeja.
Saskia le puso mala cara, pero lo ignoró y fue hacia su bolso, donde lo cogió y se fue moviendo las caderas dramáticamente haciéndolo reír.
Después de unos minutos, al cual Cole tuvo que acelerar como un demente, llegaron al instituto donde ambos corrieron hasta su aula, al llegar, abrieron lentamente la puerta haciéndola rechinar y entraron con una gran sonrisa mostrando todos sus dientes, intentando parecer lo más inocentes posible.
—Los hermanos Hewitt tarde, que sorpresa. —La profesa habló sin ni siquiera despegar la mirada de la pizarra. No hacía falta ver para saber que allí estaban sus alumnos más irresponsables.
—Tuvimos un accidente en el camino. —Mintió Cole, llevando una mano a su cintura. —Atropellamos a una embarazada.
Saskia se gira a verlo, estupefacta y él se encoge de hombros, como si fuese lo único que se le hubiera ocurrido.
—Es un excelente alumno, pero pésimo mentiroso, Hewitt. Siéntense ya.
Ambos reaccionaron al instante y prácticamente corren hacia sus sillas que, aunque siempre llegaban tarde y el aula siempre se llenaba, sus asientos siempre estaban vacíos esperándolos. Al sentarse, comienzan a sacar los libros correspondientes a su materia.
—¿Atropellar a una embarazada? —Le susurró riéndose por lo bajo. —¿No tenías otra excusa?
—Tenía dos opciones y esa fue la más creíble.
—¿Cuál era la otra?
—Bueno… había pensado decir que nuestra madre está enferma pero luego recordé que somos huérfanos.
Saskia le pone mala cara al instante
—La próxima yo digo las excusas, hermanito.
Saskia mira la pizarra y comienza a anotar todo en su cuadernillo, a diferencia de su hermano a ella le encantaba la letra prolija y en cursiva, podía estar horas esforzándose para que su letra sea perfecta mientras que su mellizo apenas se limitaba que sea leíble y a veces ni siquiera lo era.
Sin embargo, su momento de estudiante —o intento de ello—, es interrumpido por un fuerte codazo en sus costillas de parte de Cole. Lo miró adolorido, sobando la parte afectada y luego miró en dirección que su mellizo miraba.
Su teléfono.
Leyó el mensaje de su tío Paul —El único familiar que tenían—, con sus cejas fruncidas.
HOLA CHICOS, ¿CREEN QUE PUEDEN VENIR LUEGO DE CLASES A MI CASA?
Saskia hizo una mueca, generalmente no le gustaba ir a visitarlo, él siempre era muy… Extraño. Pero debía visitarlo a veces por obligación, era el único familiar vivo que tenían y además era su tutor, debían de ingeniárselas y soportar su rara personalidad por el bien de ellos mismos.
Sin estar muy convencida asintió con la cabeza, mirando aún el teléfono
—¿Qué crees que quiera decirnos?
—Con que vuelva a darnos el discurso que nuestro apellido es especial nos iremos. —Afirma de inmediato el rubio, negando con la cabeza.
Saskia se encogió de hombros y siguió anotando las cosas en su cuadernillo.
Horas después ya casi era el medio día, el timbre sonó y prácticamente corrieron a la salida, donde Saskia se subió a la moto de Cole y él condujo directamente a la casa de su tío Paul.
Al llegar, Saskia se baja de un salto y camina hacia la entrada, abre las rejas y Cole conduce lentamente entrando, Saskia vuelve a cerrarlas y ambos van por el patio hasta llegar a la casa donde su tío los esperaba parado en el porche.
—¡Sobrinos!
—¡Tío loco!
Paul ignoró completamente que lo llamaran así y se abrazaron en saludo.
—Venga, pasen.
Saskia y Cole entraron a la casa, al instante se familiarizaron con el lugar, era fácil hacerlo, las paredes estaban llenas de retratos y fotografías de la familia, había muchas estanterías llenas de libros, la chimenea siempre estaba prendida al igual que el televisor. No era solo una casa, era un hogar sumamente cálido y acogedor.
Persiguen a su tío hasta la cocina donde en la isla les esperaba de todo tipo de postres, Saskia sonrió al ver que estaba su tarta de frambuesas favorita y Cole casi corre hacia las magdalenas de chocolate.
—Si nos esperarás así vendremos más seguido, tío. —Bromeó sentándose, al igual que su mellizo.
—Es un día especial, merecen que tenga sus postres favoritos. Además, es el único incentivo para que se mantengan quietos y me escuchen por más de cinco minutos.
Paul estaba consciente de que tenía unos sobrinos revoltosos, genuinos, alegres e irresponsables, también era consciente de que ellos lo tomaban como “loco” por estar horas y horas hablando de cosas extrañas y siempre remarcando lo especial que eran.
Sin embargo, ya no podía retrasar más lo inevitable.
—¿Pará qué nos llamas? —Saskia preguntó, cogiendo el cuchillo para cortar la tarta. —Si es porque has recibido el mensaje del director, debo aclarar que la culpa fue totalmente de Cole. Pero ya no nos creen a ninguno así que tenemos el castigo ambos.
—¡Serás topo! —La miró ofendido. —¡Pues, tío, ha sido ella quien incendió la cocina el martes pasado!
Saskia lo apuntó con el cuchillo, completamente ofendida.
—¡Cole rompió tu cuadro favorito!
—¡Saskia golpeó a Pablo en la nariz!
—¡Cole le dio una patada luego de que lo golpee!
—¡Fue un accidente!
—¡Luego subió una foto a f*******: de la nariz rota con un emoji feliz!
—¡Eso es mentira!
—¡Es verdad, yo le di me encanta!
—¡Cotilla, desde ahora estas desheredada!
—¡Eso lo decide papá!
—¡Somos huérfanos!
—Ni siquiera tenemos una herencia al cual reclamar.
—Entonces estas desheredada de tener un hermano tan guapo.
—Y tú una hermana tan guapa—Le regaló una sonrisa divertida, de las reservadas para solo su hermano y luego, suspiró tranquilamente para mirar hacia su tío. —Bueno tío, hoy hace mucho calor. ¿No crees?
—Chicos. —Pronunció lentamente, mirándolos como si fueran alienígenas recién salidos de un platillo volador. —No pueden tener esos… ataques verbales. No son animales, por favor, sean civilizados.
—Okey, cuéntanos.
Saskia y Cole comenzaron a comer mirando a su tío, quien dudaba y se flotaba la nuca, nervioso.
—Bueno, como sabrán hace una semana se cumplieron diez años de que sus padres murieron.
—Si, en nuestro cumpleaños.
—Si. —Concordó, mirándolos detenidamente, sin perderse ni una expresión. —Sus padres, me han pedido que al cumplir quince les dé una carta que ellos han escrito.
Cole frunció sus cejas y dejó de comer, Saskia copio su acción lentamente. Esto era una gran sorpresa, jamás hablaban más allá de la muerte de sus padres y mucho menos antes habían hablado de una carta.
—Pero tenemos diecisiete. —Murmuró confuso.
—He estado retrasando esto por años. —Admitió. —Yo… Saben que siempre he respetado vuestra opinión, cuando quisieron mudarse solos a un piso lo he respetado y siempre me he mantenido al margen. Quiero que vivan y experimenten todo lo que cualquier chico de sus edades experimentaría.
—¿Eso te dio derecho a ocultarnos una carta de mamá y papá? —Cole preguntó, estupefacto y enfadado.
—Por supuesto que no, pero siempre que he querido hablar con ustedes me acobardaba, no quería que dejaran atrás esa alegría, imprudencia, improvisación y aventurera vida que tienen.
—A ver, tampoco será una carta que nos envíe a la guerra. —Se ríe, nervioso.
—Nuestra familia siempre fue distinta. Tenemos descendientes de los telum, familias muy poderosas. Esa familia fue unas de las primeras en conocer el mundo humano de una forma… Más allá de lo normal.
Saskia inclinó su cabeza aún costado y entre cerró sus ojos.
—Hace muchísimos años, antes de que Jesús viniera a la tierra, hubo un revuelto en el cielo. Un ángel llamado Azazel agrupó a doscientos ángeles con la idea de seguir a Lucifer. Dios jamás lo permitiría por lo cual, expulsó a todos los ángeles del cielo.
» Uno de esos ángeles se llamaba Akibel. Él al llegar a la tierra le enseñó a ciertos humanos ciencias incomprensibles, les enseñó y creó poderes en ellos que sólo los hombres que él eligiera podían utilizarlo.
Cole le sonrió, casi con dulzura.
—¿Has estado yendo a la iglesia? Tío no debes escuchar todo lo que se dice allí. La biblia dice cosas extrañas.
—Aquellos hombres elegidos tuvieron hijos, nietos y bisnietos. —Siguió contando, mirándolos fijamente. —Su poder fue de generación a generación. Eran milagrosos. Los años pasaron y pasaron, todos murieron. Menos nosotros que somos actualmente la última generación.
—¿Nos pedirás que alabemos a Satanás o Akibel? —Preguntó Cole divertido, sin creerle a su tío.
—Les pediré que sean abiertos de mente. —Los mira, suplicante. —Me está costando muchísimo decirles esto, por favor colaboren.
—Lo que quieres decirnos que somos brujos.
Saskia habló por primera vez desde que su tío comenzó a contarle absolutamente todo. Tenía la cabeza aún inclinada hacia el costado y lo miraba fijamente.
—¿Cómo…?
Lo miró atónito, en ningún momento había dicho algo sobre brujos.
—He tenido sueños. —Aclara, de pronto avergonzada. Miró a su mellizo de reojo y luego miró sus manos. —Creí que sólo eran sueños.
—Lamento confundirlos chicos, esto lo debían de saber mucho antes pero su tonto tío no sabía cómo explicárselos.
Cole miró a ambos confundidos, casi sin saber qué hacer o decir. Quería reírse pensando que era una pésima broma, pero en realidad… todo indicaba que no lo era.
—¿Brujos?
—Los mundanos eligieron aquella forma de decirnos, pero realmente nos solemos llamar Brygga.
Saskia recibió un mareo de pronto, por lo cual apoyó los codos en la mesa y se llevó una mano a su cabeza, mareada.
—¿Y por qué no sentimos nada?
—Tienen un bloqueo que les puse tras la muerte de sus padres, pero mi magia cada vez es más débil y la de ustedes más fuerte, no podré bloquearlos por más tiempo.
—¿Cómo murieron mamá y papá? —Preguntó Cole, con el corazón latiéndole con fuerza.
—Cazadores…
—¿Existe la fantasía? —Esto era irreal.
—Existe lo inexplicable, sí.
Cole soltó un suspiro ahogado y luego negó con la cabeza, riéndose como desquiciado.
—Es una puta broma, ¿No? —Escupió con ira, su hermana lo miró en silencio, muy pocas veces veía a su hermano enfadado. —Vámonos a casa, Saskia.
—Quiero leer la carta. —Lo miró, haciendo un contacto visual —Quiero una explicación.
Volvió a mirar al frente y vio como su tío dejó una doblada carta en la isla. Cole se acercó a ella y ella la abrió, tenía un lacre de una rosa. Al abrir, no tarda ni dos segundos en leer su contenido.
Queridos hijos, si están leyendo esto es porque sucedió lo peor y lamentablemente ahora están solos. Nos hubiese gustado explicarles el mundo fantasioso y contarles cada leyenda, cada mito y por supuesto también contarles que tipo de seres habitan la tierra. Bueno, déjenme resumírselos; todo lo que puedan llegar a imaginar existe, incluso más.
Provenimos de una sangre pura que fue bendecida por un ángel caído que creó a los brujos. Por cada generación el poder es mejor, por lo que ustedes mismos tienen futuro debajo de su piel y circula entre su sangre.
El mundo mágico puede asustar a veces, todo es desconocido y llega un momento donde sientes que nunca habrá un momento donde lo sepas todo, siempre se aprende algo nuevo y siempre hay desafíos. Me gustaría estar con ustedes para ayudarles.
Quiero que sean felices. Su tío Paul es de total confianza y les enseñará lo necesario, pero si en algún momento llegan a sentir que no quieren pertenecer a este mundo mágico, no se asusten. No hagan nada obligados, pueden bloquearse, les enseñarán a hacerlo si eso desean.
Los amamos más que a nada en el mundo. Jamás tengan en duda ello, seguirán siendo nuestros pequeños bebés que siempre protegeremos.
Resistan, vivan, rían y amen, eso hace un Hewitt.
–Anna y Nathan.
Saskia baja la carta lentamente pestañeando repitas veces, observa a su mellizo quien no terminaba de reaccionar del todo. Soltó un suspiró ahogado y ambos se miraron sin saber que decir o hacer, era algo mucho más fuerte de lo que podían expresar.
—Necesito aire.
Saskia se puso de pie y prácticamente corrió hacia la puerta trasera donde la abrió y salió hacia el patio respirando agitadamente, como si el aire no le hubiera estando llegando a los pulmones. Cole detrás, también había salido y tenía ambas manos en su cabeza mientras miraba el cielo.
—No puede ser cierto. —Murmuró en su etapa de negación —No puedo ser verdad, ¿No?
—Es más que verdad. —Masculló ella aún con la mirada perdida. —j***r, somos brujos.
—¡No somos brujos! —Le gritó. —Somos normales. ¡Jamás hemos hecho daño a alguien!
Ella cerró sus ojos abatida y luego negó con la cabeza, negándose al completo de tener que estar pensando en esto
—Ya lo has oído, Cole. No podrá bloquearnos por mucho tiempo y nosotros… Es algo que está sucediendo en verdad.
—Saskia estás hablando de ser brujos—Le recordó.
—Seamos brujos. —Murmuró, aún aturdida. —Cole, no hemos tenido familia desde los siete años, jamás supimos algo sobre ellos y ahora sabemos que somos… Piénsalo, hermanito, por fin entendemos lo inexplicable. Sé que tú también tenías esos sueños confusos, ¿Acaso eso no te dice nada?
Él tardo en contestar, la miró dudando.
—j***r, odio cuando tienes la razón. Maldita engreída.
Saskia sonrío y negó con la cabeza. Se acercó a él y lo abrazó apoyando la cabeza en su pecho.
—Todavía no caigo en cuenta todo lo que leímos. —Susurró contra el cabello de su hermana. —Brujos…
Saskia sonrió, torpemente.
—Se dice Brygga.
—La misma m****a.
Ambos se quedaron abrazados hasta que por fin ya se tranquilizaron, respiraron profundamente, se prepararon mentalmente y entraron de vuelta a la casa.
Su tío estaba esperándolos cabizbaja sentado.
—La familia hará un festejo. —Informó. —Es un baile de gala, como los antiguos, en memoria a la muerte de vuestros padres.
—¿Familia? —Repitió confuso. —Espera, ¿tenemos una familia?
—No, sus padres están muertos al igual que sus abuelos, soy lo único que les queda. Pero, se le dice familia al aquelarre donde pertenecemos.
—A ver… —Alzó sus manos en el aire Saskia. —Intentó entenderte, pero me está costando. ¿Aquelarre?
—Los brujos necesitan una fuente ancestral para mantener nuestros poderes, de lo contrario no podríamos hacer mucho porque nos abrumaríamos. El aquelarre de Van Ewen es uno de los más prestigiosos, es nuestro aquelarre gracias a que nuestra familia siempre fueron grandes brujos.
—Que desilusión se van a llevar. —Murmuró sonriente.
—Nuestros ancestros escribieron un libro con los mejores encantamientos y conjuros de la historia, ellos eran reconocidos y respetados como los mejores de Europa. El libro quedó en manos de cada generación, que siguieron llenándolo y ahora, el libro será de ustedes.
» Es uno de los únicos libros de brujería más buscados, tiene conjuros exactos sobre la magia negra, roja, azul, blanca y verde. Tiene los encantamientos más buscados que han creado nuestra familia y es por eso que deben proteger el libro con sus vidas.
—Bueno, el libro facilitaría muchas cosas. —Opinó Cole mirando a su hermana. —Solo hay que repetir el abracadabra y listo, ¿No?
—Es una gran ofensa a cualquier Brygga que digan que hacemos un abracadabra. —Su tío lo miró con las cejas fruncidas. —Y si, les facilitará todo. Pero una vez que lo tengan pueden correr riesgos, ¡El libro es uno de los más buscados!
Miraron a su tío, que había dejado algo arriba de la mesa. Un libro bastante enorme, viejo y muy buen cuidado.
Y en su portada decía: Sabbat.
—Bueno, ¿Qué es lo peor que puede pasar? —Saskia lo tomó y lo pegó a su pecho.
—¿Perder nuestra dignidad? —Cole alzó la ceja, inseguro. Sus padres eran los mejores, ellos podrían ser los peores.
—No tenemos mucha que perder. —Saskia se encogió de hombros.
—¿Y nuestras vidas?
—Tampoco tenemos mucha.
—Si, bueno. Tienes razón. —Llevó ambas manos a la cintura. —Bueno tío loco, ¿Cuándo conocemos a nuestro aquelarre?
(…)
Bueno, podían suceder dos cosas.
Podrían devorar a toda la comida que haya —Si es que hay—, o podían a****r a toda la bebida alcohólica.
Nunca se rechaza ninguna de esas opciones.
Cole miraba a su hermana sentado en su cama, no tenía mucha preparación se puso en traje que le prestó —o mejor dicho que le robó —, a su tío. Era relativamente sencillo vestirse para asistir a esas galas.
En cambio, Saskia llorisqueaba y corría por toda la habitación sin decidirse que utilizar, estaban llegando tarde, había pasado toda la tarde intentando decidirse para utilizar un vestido, pero cada vez ella estaba indecisa.
—Ese me gusta. —Apuntó con el dedo el vestido colgado en la puerta del armario.
Quería alentar a que se decidiera finalmente a uno.
—No sé si quiero ir a una fiesta familiar con un vestido que muestra gran cantidad de mis tetas.
—Tienes razón, pero en algún momento se darán cuenta que eres una p***a.
Saskia le tira un vestido en la cara y él estalla a carcajadas.
—Bueno somos brujos, eso significa que debes usar un vestido n***o.
—El estereotipo de bruja también tiene un sombrero ancho con una pluma y no llevaré eso.
—¿No te pondrás una nariz falsa de bruja? De esas puntiagudas que tiene verrugas, lunares y manchas.
—¿Crees que los demás tengan así sus narices? —Suspiró e inclino la cabeza mirando fijamente a su hermano. —Bueno, tú tienes una nariz medio deforme.
—Vístete y cállate, mejor.
La fulminó con la mirada y ella sonrió triunfante. Miró un vestido de terciopelo n***o largo, llegaba hasta a arrastrarse un poco y tenía un gran corte en la pierna derecha donde se la podía ver completamente, era un vestido moderno, pero al ser n***o y tan seductor también tenía mezclas de ser algo gótico.
Luego miró el blanco, definitivamente dudaba de cual usar. El vestido blanco era igual de largo, también tenía un corte en la pierna, pero no tenía mangas; tenía un hermoso escote corazón.
Inclinó la cabeza pensativa y luego cogió el blanco.
Cole aplaudió en su lugar viendo como por fin se decidía en un vestido.
Luego de una hora más, donde discutieron todo el rato su tío Paul y Cole ayudando con la inseguridad de Saskia, finalmente se metieron en el auto donde él condujo en silencio.
No quería decir nada y ellos tampoco lo presionaron, sin embargo, les dio curiosidad el verlo sudando; su frente contaba con una ligera capa de sudor, se llevaba un mechón de su cabello hacia atrás —a pesar de que tenía gel y ningún mechón desobediente—. Y por supuesto miraba de a ratos a sus sobrinos.
Saskia desde el asiento t*****o no aguantó más la curiosidad y le preguntó.
—¿Por qué estas tan nervioso?
Su tío, con una mano en el volante y otra acomodándose la corbata la mira por el espejo retrovisor.
—Bueno, todo el aquelarre quiere conocer a la generación de los Hewitt.
—Eres taaaaaaaan tierno. —Bromeó Cole, en el asiento copiloto. Pasando una mano por sus hombros.
—Y ustedes unos insoportables. —Se movió en su lugar incómodo. —Déjenme, estoy conduciendo.
—¿En serio? —Se ríe Cole, moviendo el volante bruscamente.
El auto se desvía del camino y Paul golpea con fuerza a Cole haciéndolo reír, vuelve a tomar el volante con fuerza en sus manos y el auto vuelve a la carretera.
—¡Podemos chocar! ¡Que imprudente! —Gritó. —¡Pero por amor a Satán!
Saskia acercó su rostro en el espacio que hay entre los asientos.
—¿Desde cuándo alabas a Satanás?
—Gracias a él el ángel caído Akikel nos creó. —Los miró con mala cara. —También deberían alabarlo.
—¿Entonces Satanás y Akikel cuidan de los brujos? —Preguntó Saskia. Él aceptó.
Saskia y Cole se miraron mutuamente, con el fantasma de una sonrisa maliciosa y traviesa. No hacía falta decirse alguna palabra para que ellos sepan que pensaban en lo mismo. Tenían una unión melliza tan poderosa que incluso tenían las mismas travesuras pensadas.
Paul los miró horrorizado por lo que sea que se les haya ocurrido hacer.
Saskia rápidamente le tapa los ojos a su pobre tío mientras que Cole juega a mover el volante bruscamente.
—¿¡Qué creen que hacen!? ¡¡Chocaremos!!
—Que aparezca Satán y Akikel a iluminar el coche. —Saskia sonríe traviesa
—¡¡Así no funciona!! ¡Destápenme los ojos o…
Demasiado tarde. Cole movió muy rápido el volante y antes que pudiera volver a moverlo el auto chocó contra árbol y todos se batieron.
Saskia por jugar a cubrirle los ojos no prestó atención a su alrededor, por lo cual al chocar ella cayó al espacio de los pies, intentó poner sus manos para cubrir su cuerpo a la caída, pero se enredó con el vestido y cayó dándose la cara contra el suelo.
Cole por otro lado, llevaba el cinturón puesto, aunque no sirvió de mucho dado que, por estar jugando, al chocar, se dio la cabeza contra el vidrio de su ventanilla y estaba un poco aturdido.
Su tío Paul casi no podía respirar dado a la gran bolsa de aire que había liberado el volante.
—¡Los odio! —Gritó enfadado.
—j***r. —Saskia se levantó y se sentó en el asiento. Tocó su nariz que estaba sangrando dado el golpe. —Akikel y Satán se morirían de hambre si fueran guardaespaldas.
—Mejor bajemos del coche. —Murmuró aún aturdido su mellizo.
Saskia abrió la puerta y sin mirar donde estaban bajó, al instante sintió sus zapatos embarrarse con lodo, y miró horrorizada como el auto estaba justo debajo de una zanja llena de agua, lodo y estiércol de caballo.
Se giró a advertirle a los demás, pero era demasiado tarde, Cole había bajado, como estaba muy aturdido al sentir el lodo en sus piernas quiso saltar, pero se tropezó y cayó completamente al suelo.
Saskia comenzó a reírse a carcajadas, pero se detuvo al escuchar un “c***k” en su zapato, su tacón había roto y ella cayó justo alado de su hermano.
Se puso de pie asqueada, ayudó a su hermano a ponerse de pie y miró como su vestido blanco estaba marrón y su cabello apestaba.
—¡Oh Dios! —Chilló Cole, quitando un pedazo de estiércol de su pómulo.
—¡Satán! —Le corrigió Paul, aún en el auto.
Saskia corrió hacia el lado de su puerta y lo ayudó a bajarse, Cole se les unió poco después y ambos ayudaron a su pobre tío.
—Creo que tengo la pierna rota. —Chilló él, caminando gracias a que mantenía los brazos por los hombros de ambos.
—¿Vamos a un hospital?
—No. Solo necesito algo de magia. Llévenme al aquelarre, no falta mucho.
Saskia y Cole aceptaron y siguieron el camino indicado, por supuesto caminando. Luego verán que hacer con el auto destruido.
Luego de seis minutos Saskia caminaba descalza, sosteniendo a su tío y con otra mano sosteniendo sus zapatos antes beige y ahora marrón… Un marrón bastante oloroso, y la cola de su vestido.
Cole sostenía su chaqueta y seguía quitándose el estiércol de su rostro con una mueca mientras que también cargaba a su tío.
Tío al cual los asesinaba internamente.
—¡Estoy cansada! —Chilló ella, sudando como si no hubiera un mañana
—Menos mal que me he puesto mucho desodorante. —Masculló Cole, igual de cansado.
—Ya llegamos. ¿Ven ese edificio? Es ahí.
Finalmente llegaron al edificio al cual parecía ser de al menos unos tres pisos, bastante grande y con enormes ventanales. Suspiraron aliviados yendo hacia la puerta.
Al llegar, intentan abrirla, pero estaba trancada, Cole choca contra las puertas y las puertas ceden un poco, vuelve a chocar su cuerpo contra ellas y luego de tres veces finalmente se abre de golpe.
Dentro, la música sonaba mientras que algunas damas luciendo sus vestidos más especiales y fabulosos bailaban vals con los caballeros. Algunas damas estaban bebiendo un ponche hablando animadamente, otros caballeros estaban en las mesas o en los bares.
Todos mostrando su parte más superficial, damas presumiendo sus vestidos más hermosos, mirando mal a las que, según ellas, estaban más bonitas. Caballeros donde presumían su dinero, poder y magia.
Su líder estaba tan impecable y guapo como siempre, sonría con aires de grandeza, orgulloso de tener un aquelarre tan tranquilo y de estar pasando una magnífica velada.
Todo estaba completamente organizado, irradiaba por los aires elegancia.
En una fiesta donde todos muestran su lado más superficial, más perfecto y elegante, llegaron los hermanos Hewitt.
Todos giran a ver como la puerta se abre tan brusco que gracias al eco sonó por cada rincón, absolutamente todo el aquelarre gira a ver como tres personas llegaron a la velada.
Saskia donde todo su vestido blanco estaba lleno de barro, descalza, sus zapatos rotos en sus manos, una nariz sangrienta, todo su cabello pegoteado y con trozos de estiércol.
Paul, que parecía ser el más limpio, solo tenía sus pantalones con aquel lodo, pero se mantenía cabizbaja sosteniéndose de sus sobrinos con la pierna alzada al estilo flamenco.
Cole que estaba completamente sucio y apestoso al cual aún tenía trozos de estiércol en su rostro, cabello y manos. Con la cabeza sangrando y su ceja rota.
El líder, Blair Van Ewen, se llevó una mano a su pecho horrorizado mientras que todos no tardan en murmurar sobre las condiciones al cual se presentaban
Paul se sintió completamente avergonzado, sin embargo, sus sobrinos sonrieron abiertamente mostrando toda su dentadura.
Saludaron con la mano despreocupadamente a todos, como si no estuvieran llegando en aquellas condiciones y Blair casi se desmaya del horror.
Benditas primeras impresiones.