05 - parte 1

3844 Palabras
Saskia puso mala cara cuando se sentó en la cafetería, donde su hermano ya la esperaba con un grupo de chicos, entre ellos Keith. —¡Buenos días! —Keith se acercó a ella, deslizándose por la silla para llegar a su lado. —Oye. ¿Qué he dicho? Espacio personal. —Cole lo empujó, jalando de su brazo. —Buenos días. —Susurró Saskia, adormecida. —¿Dormiste bien? —¡Feliz como una perdiz! —Exclamó Keith. Cole le puso mala cara y luego miró a si hermana —Todo en orden. ¿Tú? —Solo dormí dos horas, no podía conseguir el sueño. En fin, ¿Ya podemos irnos? No tengo batería en mi teléfono y apuesto que tengo treinta llamadas perdidas del jefe. —Pues, ojalá que sí. —Murmuró Cole. —También lo tengo apagado. —Puedo prestarles mi cargador. —Ofreció uno de los chicos. Saskia y Cole lo miraron agradecidos. —Bueno, iré a buscarlo. —Se pone de pie. —Cuiden mi desayuno. —Acompáñalo. —Saskia le dio una patada a su mellizo. Él muerde su tostada lentamente mirándola, en señal de que no lo hará. Saskia se puso de pie y caminó convencida detrás del chico. Ambos caminaron en silencio sin ni siquiera presentarse, fueron hacia el ascensor donde vieron a Blair también esperándolo. Saskia no lo saludo y se colocó detrás de él para evitar que la viera. Sin embargo, Blair al instante supo que estaba ella allí parada pero no se inmutó. El ascensor abre sus puertas grisáceas y acto seguido los tres entran. —¿Piso? –Preguntó Blair, señalando los botones. —Ah, el piso 4. —Contestó Jeremy. Blair tocó el piso, y Saskia tuvo la necesidad de fingir estar concentrada en algo. No había muchas opciones, de hecho ¿Qué tipo de opciones hay dentro de un ascensor? Miró el techo unos segundos, con sus cejas fruncidas fingiendo ver algo más allá. —¿Tiene algún daño el techo, Saskia? Saskia miró a Blair sorprendida, sin embargo, no tardó en retomar su postura indiferente y mirar por las paredes de cristal del ascensor. —Parece sucio. Blair intentó no sonreír divertido, mientras que Jeremy frunce ambas cejas mirando el techo, intentando encontrarse con la suciedad inexistente. —Gran observación, Hewitt. —Como siempre, Van Owen. Jeremy presionó sus labios, sin saber que hacer y se rascó su nuca, nervioso, sintiéndose el mal tercio. —Quizá si enriquecieras más tu sabiduría, con libros, podrías saber hacer abracadabras para la limpieza. —Puntualizó, rencorosa. Ninguno de los dos se miraba, Blair luchaba por no sonreír divertido mientras que Saskia presionaba sus labios entre sí intentando lucir lo más natural posible. Fracasando miserablemente. —¿Eso crees? —Sonó divertido. —Por supuesto. Jeremy y yo obviamente pensamos que todo aquí está sucio. —¿Eh? —Jeremy la miró, horrorizado. —Qué pena, Saskia. Creí haber contratado el mejor personal de limpieza. —Pues te estafaron. —¿Puedes señalarme donde está sucio? Saskia al instante vaciló. ¿Qué se supone que debía contestar? Obviamente el edificio estaba completamente limpio. Las puertas se abren salvándola. Jeremy sale y Saskia también, pero para su sorpresa, Blair sonrío triunfante y dijo: —No se permiten mujeres en dormitorios masculinos. Jeremy parpadeó, confuso. —Pero líder sólo iremos a buscar el cargador del móvil. —Reglas son reglas. Estuvo unos minutos procesando la información hasta que lo comprendió y apretó los labios con ira acumulada. Le extendió su celular mirando a Jeremy. —Está bien. Ponlo a cargar y luego me lo pasas ¿Sí? —Sí, no me tardo. Volvió a meterse en el ascensor, Blair tocó el botón del piso subterráneo, donde quería ir. —Eres un idiota. Blair no ocultó su sonrisa. Estaban uno al lado del otro, ninguno quiso verse mutuamente. —¿No era "amargado"? —Idiota amargado. —Que desgracia, se suman insultos a mi lista. —No me has preguntado que piso quiero ir. —Pues has perdido tu turno, me toca a mí. Saskia presiono sus labios aún más, irritada y Blair sonrió orgulloso. Las puertas del ascensor se abren y Blair sale, Saskia presiona repetidas veces el botón frustrada. Al volver a la cafetería, se deja caer en la silla, al lado de su hermano y apoyó su cabeza sobre su hombro. —¿Qué pasa? —Preguntó dejando de tomar su café para entregárselo. Saskia se recompone y lo bebe. —El líder me toma de estúpida. —Lo eres. —Se encogió de hombros, despreocupado. —No se debía haber dado cuenta tan rápido. —Pone los ojos en blanco, frustrada. —No es por ofenderte, pero no puedo concentrarme mucho en el descubrimiento del líder sobre la estupidez, cuando he escuchado y recordado que hoy es nuestra iniciación. Saskia hizo una mueca, adolorida. —Nos marcarán con hierro como los caballos. —Le recuerda, horrorizada. —En el hombro. —Continúa él, asustado. Sintió un escalofrío recorrerle e hizo una mueca, disgustada. —¿Huimos antes de que eso pase? Siempre quise ser una fugitiva de la justicia, al estilo cool de una película policial. Seríamos prófugos de la justicia de brujos, pero da igual, es solo un detalle más. —La idea no es mala. Pero tenemos un grupo de cazadores en nuestra ciudad y no tenemos dinero para irnos más allá de Louisville. Amenos que te quieras prostituir en sacrificio por la hermandad y sus hombros sanos, no me quejaré. De hecho, estaría taaaaaan agradecido. —No soy virgen, mucho menos santa, no nos darían más de cinco dólares. —Tienes razón. —Murmuró, pensativo. —Ni siquiera darían cinco dólares por ti. —¡Oye! —Fue una opinión crítica ¿Okey? —¿y tú qué? ¿No puedes prostituirte? —Mi amiguito es selectivo, no se para con cualquiera. —Alza un dedo, puntualizando. —Hasta en eso eres inútil. —Farfulló. Al quedarse sin planes, los mellizos se rindieron para ponerse a pensar en el dolor agonizante que se sentiría ser marcada, parecía algo salido de una película de terror ¿Quién podría permitir algo como ello? Bueno, al parecer cada brujo del aquelarre Van Ewen. A medida que pasaban los minutos ya casi no había personas en la cafetería, sin embargo, pertenecieron allí sentados lamentándose del haber existido, básicamente. —¿por qué somos tan desgraciados? —Preguntó Cole, apoyando la mejilla sobre su puño. —No pudimos nacer... No lo sé, ¿Árboles? —¿Te gustaría ser un árbol? —Preguntó, sorprendida. —Oye, los árboles son muy importantes para el mundo. —Pues yo sería el cuchillo que te talara escribiendo las iniciales de un amor adolescente. —Llevo dramáticamente una mano a su pecho. —Seguramente serias el cuchillo y no el amor adolescente. Saskia entre cerró sus ojos. —¿Sabes qué? No serás un árbol y yo no seré el cuchillo de un amor adolescente. —Se puso de pie —¡Vamos a ir y reclamar nuestros derechos como brujos! —¿Te sabes nuestros derechos? —No, pero debe de haber. —¡Venga, vamos! Ambos corrieron hacia los ascensores, no sin antes tirar la bandeja del desayuno y Saskia coger su café —un poco tibio—, para beberlo en el camino. Las puertas del ascensor se abren y Saskia miró para todos lados, buscándolo con la mirada. —Sé dónde está su oficina, sígueme. Saskia siguió a su hermano sin dudarlo, hasta llegar a una habitación donde golpearon frenéticamente la puerta. Efectivamente, Blair la abrió confuso. —¿Chicos...? —¡Tenemos derechos! —Saskia empujó su cuerpo para pasar por su lado entrando. Cole lo volvió a empujar para pasar también. —¡No somos caballos! —¡Eso! —Chicos, estoy reunido. —Puntualizó, señalando como Samantha está sentada frente a su escritorio. —¿Pueden esperar a...? —¡Pero tenemos crisis existenciales! —Chicos. —Pronunció lentamente. —Fuera. —Pero... —Fuera. —¡Pero… —No. —¡Pero... —No. —¡Yo... —No. —¡Vamos! —No. —¡Blair! —Líder. —corrige—, y no. —Menudo líder estás hecho. —Cole farfulla mientras camina hacia la puerta. Volvieron a salir y se quedaron apoyados en la pared esperando. Luego de unos eternos minutos por fin la puerta se abrió y salió Samantha. Les dio una venenosa mirada de pocos amigos antes de irse rápidamente hacia las escaleras e irse. —Pasen, Hewitt. Vuelven a pasar, cayendo rendidos sobre las dos sillas frente a su escritorio. —No queremos marcarnos. —Dijeron, ya más calmados. Blair aceptó. —Las marcas sirven para ser reconocibles. Cualquier brujo solitario no tiene a nadie que lo ayude o proteja, y eso los cazadores tienen en cuenta. Seguramente han escuchado o visto que los cazadores que estuvieron anoche en el bar buscaron la marca en ustedes. Generalmente los cazadores no suelen cazar a aquelarres muy grandes, sabe que si dañan a uno enfurecerán a todos. —Los cazadores dañaron a Chloe y Sam. —Si, porque han buscado la marca solo en Sam y ella no la tiene dado que no tiene más magia. La marca se hace con un conjuro, no arde, ni quema, solo sentirán un cosquilleo. En caso que sean sensibles al dolor puedo recomendarles tomar unas hiervas especiales que harán que no sientan nada en la zona. —A ver. —Cole lo apoyó ambos codos en el escritorio mirándolo —No quiero ser un árbol tallado, ¿Vale? —Ni yo un cuchillo con manubrio tallado. —¿Eh? —No quiero ser un cuchillo de amor adolescente. —Explicó. Blair se lleva una mano a su sien, se la flota intentando respirar profundamente y no tener un brote psicótico. —Necesito que sean más claros con sus ejemplos. —Consiguió articular, intentando disimular la visible confusión y cansancio que les transmitía cada vez que hablaba con alguno de ellos. —Que no queremos tatuajes, ni marcas, ni nada. —Cole le explicó. —He luchado casi tres meses para evitar que Saskia se haga un tatuaje a sus catorce años, quería hacerse un tatuaje de One Direction en su cuello... —Estaba de moda. —Aclaró ella. —... Y ahora resulta que no tendrá un tatuaje de One Direction pero si una marca horrible en el hombro. Y yo, he estado alejándome de la tentación de tatuarme un dragón en la espalda desde hace una eternidad. —Una semana. —Concluyó su hermana. —El punto. —Cole le fulminó con la mirada. —No me voy a hacer esa marca. Ninguno de nosotros quiere y no, no pueden obligarnos. —Absoluta razón. Si no desean hacerse la marca, no la hagan. —¿Así de fácil? —No puedo obligarlos. Pero sepan que tarde o temprano la necesitarán. Saskia y Cole intercambiaron una mirada. Y no bastaron palabras entre ellos para saber que ninguno de los dos quería someterse a ninguna marca. Al anochecer ya pudieron volver a casa, mientras que volvían Saskia inventó una tonta excusa hacia su jefe quien aseguró que su inasistencia será descontada de su salario. No se quejaron ni siquiera entre ellos, sabían que la paga era buena a pesar de que su jefe les solía descontar hasta lo incontable, sin embargo, simplemente lo aceptaron. Se durmieron temprano, probablemente por haber dormido fatal la noche anterior. Al día siguiente, Saskia despertó por su alarma, fue hacia el baño donde luego de hacer sus necesidades, bañarse, cepillarse y prepararse bajó las escaleras donde se cruzó a Cole. Cole le extiende su café, solían compartirlo cuando no tenían tiempo de preparar otro o cuando tenía pereza de prepararse uno, generalmente solía robarle la comida a su mellizo al cual aseguraba que solía ser más rica que la suya. Llegaron a un horario adecuado al instituto. Se sintió extraña mirando a todos los grupos del instituto socializar y los pasillos llenos de personas ir y venir, casi olvidaba como era el instituto cuando llegaba temprano o a tiempo. Se dirigió a su casillero, guardó el casco y luego sacó sus libros. Al instante de hacerlo, vio su libreta de matemáticas y recordó al instante que por estar en un fin de semana en un edificio rodeada de brujos había olvidado hacer su tarea. Puso morritos cuando imagino las innumerables quejas de su profesora. Miró su alrededor y noto como Cole se había detenido a saludar a un par de chicos. No lo esperó y cerró su casillero para ir hacia su primera clase. —¿Debo fingir chocar contigo para tener tu atención mientras recojo tus libros? —Bromea Hunter, apareciendo a su lado. Ella lo mira con desconfianza unos segundos. —Probablemente si chocaras conmigo te ganarías un puñetazo. Saskia al instante pensó en que probablemente un puñetazo de ella sea tan frágil como un puñetazo de una hoja de papel contra él. Con todos sus músculos y su cuerpo entrenado estaba segura que un cazador soportaría totalmente algo más fuerte. Sin embargo, Hunter fue tan amable de fingir miedo. —Uy, mejor que no lo he intentado. Le sonrió. —¿Y bien cazador? ¿Cómo te parece el instituto Roseword? —Confuso. Me asignarán un casillero en una semana y yo como todo caprichoso quiero uno ahora. Soy un dolor de huevos. Saskia se ríe sin poder evitarlo. —Bienvenido a Roseword, cazador. —Gracias, falsa bruja. —Hace una falsa reverencia haciéndola reír nuevamente. —Por cierto, perdón por lo de Gave. Es idiota cuando se lo propone. —De todas formas, me alentó que Karteen hubiera aparecido. —Movió las manos en el aire. —No veo la hora de ver la despeinada por aquí, es un grano en el c**o, pero la extrañé. —Sigo sorprendida. ¿Son cazadores y no le hacen daño a un vampiro? Él se encoge de hombros, como si tampoco lo supiera. —Es intocable. —¿Por qué? Él apunta con la cabeza detrás de ella Se gira y contempló como Karteen estaba en el pasillo, con su mochila y libros, saludaba a algunos al pasar, sonreía como si fuese un angelito. ¿Quién imaginaria que alguien tan normal, sonriente y angelical como ella pudiera ser un vampiro? —Así como lo ves, parece la típica estudiante que se esfuerza por las mejores notas, tiene una familia cálida y va a la iglesia todos los domingos. Pero en realidad tienes frente a ti a la persona más mentirosa, manipulada y estratega que pudieras conocer Su r**a es de la más depredadoras y peligrosas. —¿Y ustedes, cazadores, le tienen miedo? —Ella se giró a mirarlo. —Karteen tiene más vida experimentada de lo que creemos, Saskia. Supo cómo ganarse la vida y fue haciendo amigos. Si un cazador llega a tocarla inmediatamente todos sus amiguitos manipulados estarán tras nosotros en venganza. Y tener un clan de vampiros enfurecidos queriendo venganza no es algo que se nos apetezca. —Gave no pensó mucho si yo tenía amigos o no al cual me vengarían. —Gave es un imprudente. —Afirmó al instante. —Lo único que no le permite matarla es que le debe innumerables de favores. —¿Tú también? —Hay que ser idiota para pedirle un favor a Karteen Snow. El timbre suena, Hunter no sabía sus horarios por lo cual simplemente la siguió a ella. Mientras que en camino continuaban hablando. —¿Cómo es que era s bruja sin magia? —Preguntó. —La magia fue desgastándose de generación a generación —Mintió. —En mi generación ya no hay magia disponible. —Que extraño. —Murmuró. —De todas formas, genial, no tendré que cazarte. Le puso mala cara. —¿Cómo es tu grupo de cazadores? —No solemos tener grupo. Los cazadores son más individualistas. Es más fácil cazar estando solo. —Creí que eran un grupo. Parecían ser muchos en el bar. —Al mudarme aquí encontré a más cazadores al cuales solo he tenido unas conversaciones, nada importante. Solo hemos ido por una cerveza. Creí que Louisville era un lugar tranquilo y fuera de tener cazadores, pero justo me he mudado en una temporada donde hay uno en cada esquina. Es frustrante. —¿Por qué es temporada de cazadores? Entraron al aula donde se dejaron caer en los asientos detrás de todo. —Ha corrido un rumor de que después de diez años algo importante se movió de lugar o algo así. —Mueve las manos en el aire. —No preste mucha atención a esa parte, estaba borracho cuando me explicaron. «Hace diez años murieron mis padres» pensó encogiéndose en su silla. —¿Algo como qué? —Un libro, creo. Pero la verdad es que no estoy seguro, si quieres pregunto y luego te cuento. Veo que te gusta el cotilleo, yo soy igual, descuida. El Sabbat. —¿Un libro? Bah ¿Quién querría un libro? —Bromea, intentando disimular sus nervios. Fracasando miserablemente. —No tengo idea. —Se ríe también. —Pero, si sé algo: que quiero invitarte luego de clases un café. Saskia le sonrió, tímida. —Luego de clases estoy ocupada. —¿Mañana? —También. —¿Cómo explicarle que tiene un aquelarre al cual asistir? Saskia movió las manos en el aire. —Debo de cuidar de mi tío, está enfermo. Pero igual podríamos ir a la noche, hoy a las nueve. ¿Te parece bien? —Perfecto. Le sonrío antes de girarse y prestar atención a la clase. La clase termina luego de una larga explicación sobre un tema nuevo al cual Saskia, ni siquiera entendió y para su desgracia, Hunter —quién era nuevo y obviamente debía de costarle más entender las cosas—, él pudo entenderlo al instante. Ambos caminaron hacia la cafetería luego de que suene el timbre, al entrar se encuentran con que Cole estaba junto a Karteen en la mesa, no habían pedido algo de comer, pero parecían discutir sobre algo. Karteen se alivia a ver a Saskia cuando se acerca. —¡Por fin! ¿Puedes explicarle al energúmeno de tu hermano que si me pide que yo vaya a hacer la fila de la cafetería luego él me debe un favor? —¡Pero si no hay fila! —¿Qué más da? Me deberás el favor. —Por supuesto que no. —¡Entonces yo no iré! —Exclamó indignada. Miró a Hunter con las cejas entre cerradas. —Vaya, un cazador. Hunter le puso mala cara y ambos se sentaron. Las clases transcurrieron normalmente, Hunter se apegó a seguir a Saskia para todas las clases y Saskia le explicó la mayoría de cosas —si es que ella las entendía —. Al salir, Saskia guardó sus libros y sacó el casco del casillero y se dirigió a la salida donde se despidió de Karteen y Hunter para dirigirse a la moto de su hermano y subirse. Condujo hacia el instituto donde se bajaron, Saskia espero que su hermano le ponga el candado a la moto para luego dirigirse hacia el interior del edificio donde Cole sacó de su bolsillo un papel arrugado donde había anotado los horarios de las clases. Empezaron las clases, no se encontraron ni con Samantha ni Chloe. Pero Cole se fastidió cuando Keith se apegó a Saskia como sanguijuela. —Como verán, en sus mesas, hemos colocado distintos líquidos de pócimas. Le daré a cada uno de ustedes un problema y tendrán que resolverlo solo haciendo una pócima. —Explica la profesora. —¿Algún voluntario? Keith alzó su mano. —Bien. Keith tu desafío será estar muriendo de asfixia, no puedes respirar por un gas en el aire. Intenta solucionarlo. Keith miró los líquidos y comenzó a mezclarlos. Saskia notó que él parecía prestar mucha atención en las cantidades que le añadía. Luego de mezclar y revolver él se hizo para atrás. —Perfecto, Keith. Estoy orgullosa de ti. —Le sonrió, completamente alegre. Luego miró al lado de Keith donde Saskia tenía una completa cara de estupefacción. —Mellizos. Estarán ahogándose en un lago. No pueden nadar. Cole miró con concentración los frascos y decidió jugar a ir bajo su instinto. Al final, empezó a mezclar el líquido púrpura con el azul y luego el verde. Su hermana miró en todo momento como él tenía una mirada hipnótica mientras mezclaba todos los contenidos —Perfecto Cole. Gran avance. Saskia miró estupefacta a su hermano, cuando la profesora se fue ella le frunció el ceño. —¿Qué fue eso? —No lo sé. Creo que lo hice muy inconsciente o fue instinto. No lo sé. —Felicidades Cole. —Keith le dijo. —Tranquila Saskia, ya sentirás a tu bruja interna. Saskia se dejó caer rendida y frunció el ceño mirando la pócima. ¿Cómo pudo saberlo Cole y no ella? Después de todo, ambos entraron al mismo tiempo, deberían de también saber que hacer las mismas cosas. Se quedó pensativa y dolida en la silla mientras la clase continuó. Por suerte, no faltó mucho para que la clase terminará y ella se había quedado en completo silencio. Sus padres eran unos grandes brujos, al igual que sus abuelos y ancestros, su hermano ya sabía hacer magia y ella no sabía hacer nada más que meterse en problemas. Se sintió mal, y se sintió aún peor luego. Tenía que estar feliz por su hermano, pero no podía dejar de pensar en ella misma. Al terminar la clase ambos salieron, Saskia no tardó mucho en sonreír cuando se acercó un grupo de chicos a felicitar a Cole. —¡Felicidades hombre, gran brujo en camino! —¡Que bueno, Cole! ¡Serás igual de bueno como tu padre! —¡Bienvenido a la brujería! Cole se sintió emocionado viéndolos, y no tarda en mirar a su hermana como si esperara que ella también le diga algo. Ella puso su mejor sonrisa y lo abrazó con fuerza. —¡Yei! Ahora eres oficialmente un brujo. —Alago felizmente, estrujándolo como un oso de peluche. —Te saldrá una nariz con verrugas y moho. —Muy chistosa. —Bromeo, poniendo los ojos en blanco divertido. —¡Vamos a la próxima clase! —Animó uno de los chicos. Fueron a la siguiente clase, Cole estuvo todo el trayecto hablando con sus nuevos amigos mientras que Saskia se limitaba a sonreír alegremente. Al llegar, se sienta y nota como dos chicos se sientan rodeando a Cole de cada lado. Ella lo miró sorprendida, siempre se sentaban juntos, pero ahora Cole no parecía querer decirles a los chicos que se apartaran o que estaban dejando fuera a su hermana. Simplemente siguió como si nada. Saskia volvió su vista al frente y la profesora comenzó la segunda clase.
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