06 - parte dos

2507 Palabras
La alarma sonó y ella brincó en su lugar alterada. Fulminó con la mirada a su reloj que siempre cargaba con todas sus alarmas y se puso de pie. Literalmente, no había dormido nada. Pasó toda la noche traduciendo y traduciendo, anotando y mirando detalles que le llamaban la atención. Por ejemplo, encontró un curioso patrón donde en cada párrafo hay una letra sobre marcada al cual aún no conoce el significado Aprendió como se escribía una palabra «líder» y para su sorpresa se repetía mucho más de lo que imaginaria. Se puso de pie y luego se miró en el espejo. Tenía ojeras, los labios hinchados y un cabello caótico. Se quedó mirándose fijamente unos segundos hasta que decidió no darse una ducha y simplemente salir de su dormitorio. Bajo en piyama por las escaleras, el ruido de una mañana tranquila era extraño, su hermano solía ser uno de los más caóticos respecto al ruido. Miró para todos lados, la casa estaba completamente vacía. Llegó hacia la isla y se sentó, estaba siendo consciente de que estaba llegando tarde a sus clases, pero aun así como si tuviera todo el tiempo del mundo se quedó allí sentada escuchando el cantar de los pajaritos a través de su soledad. Se volvió a poner de pie luego de unos segundos y volvió a la cama, donde se acostó y volvió a taparse con sus sábanas. Alcanzó su celular y debatió que hacer, sin embargo, no tomó mucho tiempo buscar el contacto de Hunter y llamarlo. —Falsa bruja. —Saludó. —Cazador. —Saludó. —Necesito un favor. —Ya te pareces Karteen ¿Eh? —Mis favores son inofensivos. —Aclaró. —Si, ella también dice eso. Bueno, cuéntame ¿Qué favor necesitas a las seis de la mañana? —Creo que aprendí a hacer algo y necesito a alguien para probarlo. No te dolerá. —Primero me ofreces emborracharnos un lunes por la noche y el martes faltar a mi segundo día de clase. Wow, Saskia, eres una verdadera mala influencia. Sonrió inconscientemente. —Venga, te prepararé el mejor café que hayas tomado en tu vida. — ¿A qué hora quieres que esté ahí? —En media hora creo que estaría bien. —¿El mismo departamento que te dejé ayer? —Sí. Piso siete. —Okey, adiós. Colgó y prácticamente corrió a darse una ducha y prepararse. Al terminar, escondió el Sabbat, bajó las escaleras y preparó el café. Se quedó allí, frente a la cafetera hasta que por fin sonó el timbre. Al abrir la puerta, se encontró con Hunter, su cabello estaba despeinado y húmedo, tenía la mochila del instituto y unas ojeras bajo sus ojos. —Falsa bruja. —Volvió a saludar con un asentimiento, ella se hace aún lado y él pasa. Cierra la puerta. —Desarmado y encerrado en tu departamento, si querías matarme avísame y fingiré el haberme resistido un poco. —Ven, tengo café. —Nada como un buen café antes de morir. Le golpeó el hombro juguetonamente y siguieron andando hasta la cocina donde Saskia le extendió una taza de café y se sentaron en la isla. —¿Y bien? —Preguntó, curioso. —Creo que puedo ver los recuerdos de una persona si la toco, pero no sé cómo funciona bien. —Explico —Necesito tocarte y ver si puedo leerte. Él entrecerró sus ojos. —¿Estarás entre mis recuerdos? Viéndolo... ¿Todo? —Sí. —Ok. —¿Aceptas? —Sonó realmente sorprendida. —Ni siquiera me han dado tiempo a que quiera chantajearte. —No tengo nada que ocultar y mis recuerdos deben de ser aburridos. Ya sabes, sólo asesino seres sobrenaturales, pero ya es normal. —Define normal. —Bromeó. Él le dedicó una sonrisa tímida —Si te metes a un recuerdo pervertido debo aclarar que he cambiado. —Advierte. Saskia comienza a reírse y niega con la cabeza, caminando hacia él en cuanto llega, él se gira sentado sobre la silla giratoria y la mira, esperando que hiciera algo. Ella se mira las palmas de sus manos unos segundos hasta atreverse a llevarlas hacia su pecho. Pero al tocarlo no sintió, ni vio nada. —No funciona. —Murmuró pensativa. —Provócame, quizá necesito volver a estar aturdida o débil para poder hacerlo. —¿Te provocó? —Repitió estupefacto. Saskia rodó los ojos y decidió tomar el primer paso ella. Enredó sus brazos alrededor de su cuello y acercó su boca a la suya hasta juntarlas. El beso comienza despacio, como si Hunter aún estuviera sin reaccionar. Estuvo a punto de alejarse, pero en cuanto lo quiso hacer, él la sujeta de la cintura y con otra mano acuna su rostro para profundizar el beso. Comienza a tornarse un beso desesperado y violento, casi es imposible deducir quién guía a quien, ambos luchaban por tener el control de la situación. Ella seguía tocándolo del pecho, esperando que pudiera empezar a notar los primeros síntomas, pero nada pasaba. No obstante, comenzaba a olvidarse de los recuerdos y centrarse más en el mejor beso que ha hecho en su vida. Hunter se separa, se pone de pie y rápidamente la coge de la cintura para levantarla, ella lo envuelve con las piernas y él con una absoluta facilidad la lleva al sofá donde la recuesta y él se sube arriba sin apoyarse ni ejercer su peso sobre ella. Vuelve a besarla, está vez atreviéndose a tocarla más allá de lo que debería. Con sus manos curvó su cuerpo y lo conoció, se quitó su remera y ella copio su acción quedando en s****n. No se sentía igual a la experiencia con Blair, de hecho, se sentía bastante diferente. Sin embargo, ante el roce, el calor y su cercanía comenzó a sentirse acalorada. Colocó una mano sobre su pecho y sintió las pintitas blancas aparecer en su visión, pequeñas, pero comenzaban a unirse entre ellas agradándose y en cuanto parpadeó se encontró con que ya no estaba en el mismo lugar que antes. Miró su alrededor, parecía ser el bosque. Había árboles por lo quier y muchos pajaritos cantando. Caminó dos pasos asombrada porque estuviera pasando de vuelta y no tardó en ver su alrededor en busca de Hunter. —¿Puedes calmarte, H? —Gritó la pelirroja mientras camina detrás de la enfurecida figura de Hunter.—¡Todo estará bien! —¡No, no lo estará! —Grita—¡En dos días es la cacería de luna llena! —Nos escondemos. —Los cazadores tienen vigilado tu manada desde hace un mes, Lía. Un mes. No vengas a decir que podrán esconderse. ¿Qué se supone que haga? Mi propia familia saldrá a matarte. —No moriré. —Ella suaviza su rostro. —Tranquilo. —Lo dices muy calmada pero cuando vuelva a casa seré yo el que está rodeado de asesinos y seré yo el que será presionado para asesinar a uno de tu manada o quizá hasta a ti. Ella sonríe dulcemente y se acerca a él, pasa un brazo por sus hombros. —No moriré y tú no matarás a nadie. —No puedo prometerte que no mataré a nadie. Si mi familia nota que no... —Menea la cabeza, abatido. —No me hagas esto, Lía. —Sabes que no puedo irme. —Susurró. —Debo quedarme a proteger a mi manada. —Licántropa terca tenías que ser. —Pone los ojos en blanco. Ella ríe y niega con la cabeza repetidas veces. —Relájate. Ya hablas como un cazador amargado. Asesinas a tus primeros seres míticos y ya te vuelves un paranoico —Esas personas no debían morir. —Aclaró, apartando la mirada. —Es tu trabajo como cazador. —Se encogió de hombros—No te sientas abatido, cariño. Debías hacerlo. —Lo sé. —Suspira. —Es que no quiero ser cazador. —Ni yo tampoco quería ser mujer loba y mírame. —Ambos ríen. —Somos lo que somos, Hunter. No podemos cambiar. Tú naciste para matar y yo para romper mis huesitos y ser una lobita en luna llena. Anda, deja de ser tan amargado y vuelve a casa. Él suspiró y asintió con la cabeza, más relajado. Comenzó a caminar junto a ella. —¿Lia? —¿Sí? —No quise matarlos. Pestañeó varias veces al notar que las manchas blancas en su vista vuelven a aparecer, el primer indicador de que estaba por salir del recuerdo. Llevó ambas manos a su cabeza, confundida y aturdida y en cuanto abrió los ojos nuevamente volvió a estar en el sofá junto a Hunter. Apartó a Hunter de un golpe y él se aparta rápidamente, como si fuese a morir por ello. —¿Lo lograste? —Preguntó, con la respiración agitada. —Sí. —Respondió. —Lo logré. —¿Qué viste? Negó con la cabeza. —Creo que a tu ex novia o tu novia. La licántropa. Él abre mucho los ojos y la mira con horror por unos segundos hasta que baja la cabeza, y presiona sus labios. —Ah. —Yo... Lo siento. —Está bien. Supongo que mejor que no hayas visto otra imagen más desagradable. —Se encogió de hombros. —Matar seres mitológicos es lo mío y no es una imagen muy bonita. —¿Seguro? —Cuestionó. —Puede que dude mucho al hacerlo, pero después de todo, es mi deber. Lo hago. —No es agradable que digas eso cuando soy un ser al cual debes cazar. —A ti no te cazaré, descuida—Se ríe de tener que aclararlo. Pone divertida los ojos en blanco, pero escuchan el timbre sonar. Saskia se pone de pie despreocupada y camina hacia la puerta, al abrirla se sorprende al ver a Blair allí. —¿Es que tú no atiendes las llamas? Cole me advirtió que no has ido al instituto y creí que por lo de anoche te ha sucedido algo. —Suelta Blair, mirando el teléfono. En cuanto alza la cabeza la mira estupefacto. Saskia recuerda que se ha quitado la remera y abre mucho los ojos. Blair la escanea con la mirada. Ella cierra rápidamente la puerta de un golpe, justo frente sus narices y corre hacia el sofá donde busca su ropa y se la coloca rápidamente. —¡Escóndete! —Chilló en un susurro. —¿¡Qué!? —¡Es Blair, escóndete! —Le tiró su ropa a su cara y Hunter la atrapó en el aire. —Ve al baño. —¿Al... —Se detuvo rápidamente cuando vio que le puso mala cara y aceptó con la cabeza. —Ok, pues si. Al baño será. Se dejó guiar hacia el baño, Saskia cerró la puerta y corrió hacia la puerta principal donde fingió su mejor sonrisa y le abrió la puerta a Blair. —¡p**i Bruji! —Saludó alegre. Blair entrecerró sus ojos y pasó, Saskia cerró la puerta y escaneó su alrededor esperando que no haya olvidado esconder algo. Y entonces nota la mochila de Hunter sobre la isla. —¿Qué querías? —Preguntó, nerviosa. Blair examinaba el sofá y luego comenzó a caminar hacia la cocina, como si buscara algo. —¿Porque no asististe al instituto? —porque quería. —Debes asistir. —Que sea huérfana no significa que tengas que ser tú mi padre. —Mi deber como líder es ser tu tutor. —Mi tutor es Paul. —Le recordó, ofendiéndose. —Tu tutor seré yo hasta que seas mayor de edad. —Le sonrió. —Tu tío lo ha aceptado. Capullo. —No soy un paquete al cual deben fijarse quien se hará cargo. Soy mayorcita. —Tienes dieciséis, Saskia. —Llegaron a la cocina. Él miró por la ventana. —Que tengas treinta no significa que seas mi tutor. —Significa que soy más consiente que tú. —Le sonrió con ironía al girarse a verla. Ella cruzó los brazos sobre su pecho. —No pertenezco a tu aquelarre así que no eres mi líder por ende tampoco eres mi tutor. —No estés tan a la defensiva, solo vengo a ver que estés bien. Ayer has tomado mucho. —Estoy bien. —Lo noto. —Inclinó la cabeza —Abrirle la puerta en s*******r a un hombre no es muy buena opción, más cuando no tienes magia para defenderte. Hay hombres tan perversos y enfermos en el mundo. —Como tú, después de todo, ayer te has olvidado que soy menor de edad para provocarme. Sonríe y apoya su cadera contra la encimera, también cruzándose de brazos. —Muy bien, Saskia. Imagina que soy un enfermo perverso, ¿Qué harías ahora? «Llamar al cazador que tengo encerrado en el baño» pensó. —Bueno, puede que no sea tan bruja inútil como parece. —Movió las manos en el aire. Blair deja de sonreír para mirarla, perplejo. —He aprendido a hacer algo. —¿Qué? —Puedo verles los recuerdos a las personas si me concentro. —Murmuró apartando la mirada. Se sentía avergonzada por ver el recuerdo de Blair la noche anterior. —Es... Extraño. —Es asombroso. —Parpadeó confuso. —Igual que tu madre. —¿En serio? —Se alegró, mirándolo con una sonrisa. Eso era reconfortante, al menos tenía algo que su madre también. Cole pudo heredar la magia, pero ella su poder. —Puedes venir al instituto, la profesora Warren sabe mucho sobre dones, estoy seguro que sabrá que decirte. —Ahí estaré. —Logro decir con una completa felicidad. Él le sonríe. —Te esperamos a la misma hora de siempre. Debo irme, solo pasaba a asegurarme que todo esté en orden. Camino nuevamente hacia la puerta, Saskia se la abrió y él salió. En cuanto lo hizo, Blair habló: —Sabes... Esconder a un chico en un baño no es algo muy amable de tu parte. Ella enrojeció notablemente y se achicó en su lugar. —Solo espero que sepas lo que haces. Y dicho eso, se giró y se fue. Saskia cerró la puerta y se recargó en ella, suspiró aliviada y llevó ambas manos a su cabeza. Hunter aparece pocos segundos después, riéndose de la situación y ella sonrió inconscientemente. —j***r. Por un momento creí que iba a encontrarme. —¿Qué sucedería si supiera que eres tú? —Blair y yo no nos llevamos bien. Seguro que sucedería de lo peor. —¿Por qué no? Hunter se encoge de hombros. —Los cazadores y brujos, especialmente líderes, no son compatibles. «–No quise matarlos» recordó. —Tú... ¿Mataste a alguien de su familia? Hunter estalla a carcajadas. —Si hubiera matado a alguien del entorno gran líder Blair Van Ewen no estaría con vida para contarlo. Saskia estuvo a punto de preguntarle a quien asesinó, sin embargo, solo guardo silencio. —Eso estuvo cerca. —Bromeó. Saskia miró la puerta asintiendo lentamente. —Sí, eso estuvo cerca.
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