Mariana no podía creer lo estaba mirando, su madre había ido tan lejos contar de llamar la atención, cómo se le pudo ocurrir ir a los medios de comunicación y decir que ella estaba secuestrada por su propio esposo cuando no era cierto, desde un principio si no fuera querido venir con Julián se abría negado a muerte y nadie la sacaba de la iglesia para traerla aquí siempre lo hizo porque quiso hacerlo. Ambos se miraron al mismo tiempo uno furioso y lleno de rabia hacia esa mujer que se hacía llamar madre pero que era manipuladora y la mirada que Julián vio en la palida Mariana era de vergüenza. _ Julián, mi madre… yo lo siento mucho… yo no sabía… por favor déjame hablar con ella. _ No, no vas hacerlo ¿ Quieres hablar con ella aora ver cuanto dinero van quitarme ? _ Julián, respeta a la

