CAPÍTULO 4. “¿Cómo mi padre me pudo dejar hacer ese viaje?”, hoy recordando aquel lejano día aún me lo pregunto. Él siempre ha sido muy prudente y nunca nos ha dejado hacer nada que pudiera suponer un riesgo, incluso si había que poner un clavo en la pared, decía: ―¡Trae!, que lo hago yo, que, seguro que tú te das un martillazo en un dedo. ―¡Cariño! ―decía mi madre al escucharle―. Si no le enseñas, nunca va a saber hacer nada. ―Ya aprenderá cuando sea mayor ―respondía él sonriendo. ―Pero, papá, ¿cuándo voy a ser mayor para ti?, si soy más alto que tú, y ya mido casi dos metros ―le decía, cuando le escuchaba decir, que yo no era aún mayor para hacer algo. ―Bueno, el que seas alto no quiere decir que seas mayor, eso es otra cosa ―me contestaba él y así se terminaba y no me explicaba má

