Lo primero, busqué un trabajo, no podía acercarme a la persona que quería y decirla “soy un invalido”. Enseguida lo encontré, porque cuando uno no es remilgoso, nada se le opone. Con todo eso resuelto la busqué y con el tiempo nos casamos, y fin de la historia. Luego llegó la guerra civil y nuestra vida dio un vuelco, pero bueno, cada uno se tiene que amoldar a las circunstancias y nosotros no nos podemos quejar. Siempre hemos estado juntos, que eso es lo que deseábamos y aunque Dios no nos ha querido dar hijos somos muy felices. >>>> Después de ese primer verano, vinieron otros, aunque cuando terminé los estudios todo cambió, pero aún sigue siendo gracioso cuando me preguntan: ―¿Por qué te implicaste de lleno en una tarea que solo la hacían esos?, los que estaban metidos

