Diana Estoy en una habitación bastante lúgubre, no hay ventanas y veo solo dos puertas, una supongo que será la del lavabo, me levanto y corro hasta él para poder botar todo lo que traigo en mi estómago. Necesito beber agua, tengo mucha sed y estoy segura que es por la asquerosa droga que me han pinchado en el cuello. Junto a la mesa de noche hay un botellín de agua, realmente estoy muy sedienta y más luego de vomitar. Después de deliberar, lo abro para beber, está deliciosa, cuando voy por la mitad siento la puerta moverse y en ese momento aparece mi peor pesadilla ante mis ojos. Comienzo a temblar como vara verde, no puedo creer que él esté aquí, que luego de todo el daño que me hizo me haya encontrado. Mis lágrimas caen sin parar porque sé que me hará sufrir y no temo por mí sino p

