Libby La siguiente semana la pasamos poniéndonos al día. Aunque tenía el corazón destrozado y lloraba todas las noches, no les dejaba ver lo mal que me encontraba. Diana me preguntó si ella tendría una pareja eterna y le dije que creía que sí, pero que quien le quitaría esa duda era su sobrina. Era raro para ella sentirse tía de Sofía porque se llevaban 7 años solamente. —Hola mami, hola tieta —dice risueña mi niña entrando a la habitación. Intentan no dejarme mucho tiempo sola porque no me he estado sintiendo bien. La ausencia de Noah me afecta, pero presiento que algo muy malo va a pasar a no ser que haga algo. —Hola mi amor —contesto dándole un beso en la mejilla. —Sofi, ¿puedo preguntarte algo? —dice Diana mordiéndose el labio. —Por supuesto —respondió con una sonrisa mi cachor

