Narrador Omnisciente Sasha cargó en peso a Diana y con su super velocidad llegó en un santiamén a la habitación matrimonial que compartirán por quince días o tal vez toda la eternidad, eso ya lo hablaría con su hermano. La depositó en la cama y no pudo contener su oscuridad. La tumbó violentamente y la ató de manos y pies dejándola expuesta para él. No es que practicara el b**m, le gustaba ser rudo para quitarse la amargura y el desprecio de cientos de hembras a las que les daba asco tocarlo. Por esta razón ninguno de los tres se dieron cuenta que su compañera jamás les daría la espalda otra vez y que lo que necesitaba era amor y no brutalidad, de eso ya había tenido suficiente. Arrancó su ropa perdido en sí mismo, no podía percibir lo que pasaba a su alrededor. Nunca le había pasado

