Capítulo 24 El regreso de los dos primeros Salía el sol y comenzaba a iluminar la isla D-den, un lugar que aún no había sido descubierto por el hombre, un lugar donde se respiraba aire puro, brisa fresca, todo causa de los hermosos árboles en el lugar, que daban un toque de tranquilidad en toda la isla, además de tener variedades de frutos y las bellas palmeras cargadas de cocos, con mucha agua dulce para los momentos tristes de quienes la gobernaban. El hombre y la mujer de encontraban durmiendo totalmente desnudos, echados sobre la tierra fresca en las que jugaban pequeños cangrejos, y escucharon una voz que venía de los cielos la cual los despertó de sus sueños, sueños sobre profecías de su vida ahora en adelante en D-den, y Dios les dijo con la voz alta: “levantaos y escuchad”. El ho

