Hay un eco que va desapareciendo y deja a su paso un silencio rígido e inclemente, los leds de los servidores titilan y pasan de un componente a otro, jamás me había sentido tan ansiosa. Tengo el corazón en la garganta y con las uñas recorro el relieve de la puerta metálica a mi espalda. Tan simple como pedir permiso y abrir la siguiente puerta, pero ella no está como yo, no parece que vio un fantasma, más bien está serena, incluso divertida y con los brazos cruzados... Tan sólo necesito que me mires, mírame por favor como si entenderas mi miedo, por favor... Suelta los brazos y baja un poco las cejas, de repente estoy dando un paso y luego rodeando su cuello, me entrego con tanta fuerza que vuelvo a caer de espaldas pero con ella, el golpe que me doy con la puerta es tan fuerte que nue

