Leonado se pone un hermoso traje color guinda, que le quedaba ajustado, algo que me encantaba, ya que podía ver remarcado cada uno de sus atributos, mientras que su cabellera la peinas hacía atrás con un gel oloroso, que era bastante agradable para mi nariz, incluso era un olor que me hacía sentir más atraída a él. De pronto mi mirada solo pudo ver esa sensualidad con la que caminaba. –Estoy listo. –Dijo algo indiferente, pero luciendo realmente guapo y despampanante. Yo solo pude suspirar, ya que Leonardo me había quitado el aliento. Era un hombre bellísimo, era increíble poder estar con alguien tan atractivo como él. Alguien que me hiciera sentir en mis límites con la tensión s****l que tenemos. Así que, ignorando por completo, ese enojo que Leonardo tenía, me levante del sillón,

