Habiendo detenido el relato recordaba esos hechos que ocurrieron cuando creí haber descubierto mi verdadera orientación, en ello, en ese torbellino de imágenes que pasaban por mi mente escuchaba su comentario, ese que me hizo girar la vista hacia ella, la cual parecía que había sollozado por instantes ya que su rostro daba señales de lágrimas que había estado secando. —Me parece que ahora todo tiene sentido, ¿no lo crees? —No lo sé, desde mi apreciación nada tiene lógica—respondí para levantarme y dirigirme al minibar que albergo en el departamento, mismo que frecuento cuando necesito esa dosis de alcohol en mi sistema. Pretendiendo dar un sorbo a la botella ella me detenía. —¿Qué haces? Acaso no te percatas que tu situación no mejorara de esta forma. —¡Que sabes! no tienes idea lo q

