Declan En cuanto dan las cinco, conduzco hasta el apartamento de Jazmín y llamo suavemente hasta que abre. Pero en cuanto ve quien es, vuelve a cerrar la puerta de golpe. Apenas la alcanzo a agarrar antes de que cierre de golpe sobre mis dedos. —Espera— suplico. —Necesitamos hablar. Por favor, solo escúchame— Sus ojos brillan. —¿Por qué debería? ¿Qué demonios podrías tener que decirme? — la furia en su expresión duele, pero no tanto como el dolor y el miedo, y saber que yo lo causé. Doy un paso tentativo hacia adelante. —Primero, déjame decirte que nunca quise que nada de esto sucediera. Honestamente, no sabía que eras la dueña de la Botica Literaria hasta esta mañana cuando entraste. Todo lo que hemos hecho juntos, todo lo que te dije…— Trago saliva con dificultad. —Todo lo que sent

