Cuando llegó a su casa, abrazó a Sami. Necesitaba calor humano.
Calor sincero. Calor con amor, y no dejó de abrazar y besar a su hija hasta
que ésta se durmió.
Mike muerto...
Conrad muerto...
El teléfono sonó y rápidamente lo cogió. Era Robert. Su buen amigo
Robert.
—Hola, preciosa, ¿cómo estás?
—Jodida... muy jodida —respondió, encendiéndose un cigarrillo.
Robert, que se había enterado de lo ocurrido, se lamentó:
—Siento mucho lo de Conrad, ______.
—Lo sé, Robert. Lo sé. ¿Cómo te has enterado?
—El hermano de uno de mis hombres está en la Bravo 4.
Durante un segundo, ambos permanecieron callados, hasta que Robert
dijo:
—______, esto no es vida para ti. Entiendo que te guste pilotar, pero creo
que deberías replantearte lo de seguir en el ejército.
Oír eso la hizo sonreír.
—Si no supiera que es técnicamente imposible, pensaría que has
hablado con mi madre.
Ambos sonrieron y él preguntó:
—¿Cómo llevas el curso de diseño gráfico?
—Abandonado. No tengo tiempo, Robert. Entre unas cosas y otras.
—Debes sacar tiempo, ______, y acabarlo. Si te gusta la ilustración más
que pilotar un C-17 ¡ve a por ello! O búscate un novio rico que te saque del
ejército, ¡tú decides!
Eso siempre los había hecho reír y ella replicó.
—Vale..., prefiero acabar el curso de diseñadora gráfica.
—Hablando de novios, ¿cómo va el tema?
Sentándose en el sillón, se retiró el pelo de la cara y contestó.
—Sabes que no quiero ningún novio. Me gustan los amigos. Con eso
me basta y sobra.
—Pero a mí no, Mel. Tienes que encontrar a alguien especial. Alguien
que...
—No.
La rotundidad de su respuesta le hizo decir a Robert:
—Lo hemos hablado mil veces, cabezota. No todos los hombres son
como el idiota de Mike. Que él te engañara no quiere decir que todos vayan
a hacerlo. Pero claro, conociéndote, debes de ir en plan teniente Parker, la
asustahombres, ¿verdad?
Él la conocía muy bien... Divertida, respondió:
—¿Sabes, Robert? Si de verdad le gustara a alguno de los tipos con
los que salgo, la teniente Parker no los asustaría. Pero da la casualidad de
que no busco gustar. Sólo busco divertirme y pasarlo bien. El
romanticismo no es lo mío.
—Lo era... tú eras muy romántica hasta que el c*****o de Mike te
jorobó la vida. Desde luego, le tienes que agradecer el que tengas hoy a
Sami, pero ese c*****o te hizo tanto daño que...
—No quiero hablar más de él —lo cortó.
—Vale. No hablaremos más de él. Pero me parece que voy tener que
buscarte un novio. Conozco a varios hombres que...
—¡Ni se te ocurra!
Animados, hablaron durante un buen rato. Robert sabía lo mucho que
la muerte de Conrad le debía de haber dolido a su buena amiga y no colgó
el teléfono hasta que la oyó reír a carcajadas.
Al día siguiente, tras una jornada agotadora con Sami, al llegar la
noche le pidió a su vecina Dora que se quedara con la pequeña durante unas
horas. Necesitaba salir y desfogarse.
Cuando llegó al Sensations, como siempre, rápidamente varios
hombres la abordaron y se decidió por dos de ellos y una mujer. En esta
ocasión, cuando entraron en un reservado, ______ les ordenó que bajaran la
luz mientras ella ponía un CD de música y la voz de Bon Jovi y su rock
duro comenzaban a sonar.
Cuando los hombres la miraron, ella pidió que la desnudaran.
Encantados, así lo hicieron y cuando la tuvieron totalmente desnuda, ella
misma se puso su pañuelo de seda en los ojos y ordenó:
—Hacedme vuestra. No preguntéis. Sólo hacedme vuestra.
La mujer la llevó hasta la cama y la tumbó. ______ se dejó hacer.
Necesitaba olvidar. Necesitaba desconectar de su terrible realidad y sabía
que aquello, al menos mientras durase, la haría olvidarse de todo y
disfrutar.
Notó que la cama se hundía por varios puntos y pronto sintió que le
besaban la planta de los pies, el estómago y los pechos. Varias manos
paseaban por su cuerpo y el vello se le puso de punta.
Aquello era lo que hizo en un tiempo con Mike, otros hombres, otras
mujeres. Sexo... juegos... morbo. Vivir la vida. Era excitante e intentó
disfrutarlo. Por ella. Por ellos.
Pasados unos minutos, sintió cómo las manos de la mujer le separaban
las piernas y con su boca se adueñaba de su sexo. La chupó. Lamió con
deleite y ella disfrutó. Mientras, la lengua de la desconocida se enredaba en
su clítoris y se apretaba contra ella ofreciéndoselo todo. Instantes después,
sintió cómo un dedo intentaba entrar en su ano hasta que lo consiguió. Un
gemido gustoso salió de su boca, mientras otro de los hombres le
mordisqueaba los pechos y el segundo le introducía con premura su pene
en la boca. Con sensualidad, ahora era ella la que chupaba y lamía,
mientras permitía que aquellos tres se adueñaran de su cuerpo y la música
heavy continuaba. Un juego caliente al que le gustaba jugar con Mike y que
deseaba repetir de nuevo.
De pronto, la mujer que estaba entre sus piernas se apartó. Notó que
alguien tomaba su lugar y la penetraba. _______ jadeó mientras el desconocido
la empalaba una y otra vez, dándole placer.
—Háblame —exigió ella.
Si algo la excitaba, eran las voces cargadas de erotismo, las frases
calientes mientras practicaba sexo. El lenguaje obsceno que en ocasiones
se utilizaba, sumado a lo que se hacía, era para ella altamente provocador.
Mike lo hacía y _______ lo necesitaba.
—¿Te gusta cómo te follo? —preguntó el hombre.
—Sí... sí... sigue.
Él la agarró por la cintura para encajarla más y ella murmuró:
—Sí, Mike...
—Eso es, preciosa... —respondió el desconocido sin importarle que
ése no fuera su nombre—. Sigue... sigue así.
Aquellos movimientos la llevaron a tener un intenso orgasmo y
cuando él bufó y alcanzó asimismo el clímax, sintió que otras manos la
asían con fuerza, le daban la vuelta para ponerla a cuatro patas y la volvían
a penetrar.
—Separa los muslos... más... más... —exigió el segundo hombre.
_______ hizo caso, mientras sentía cómo él se recostaba sobre su espalda,
le daba un azote seco en las nalgas y murmuraba:
—Arquéate...
Ella hizo caso y el hombre, agarrándola por los hombros, la empaló en
él y cuando ella gritó, susurró:
—Así... vamos... otra vez.
______ lo volvió a hacer y volvió a gritar, totalmente entregada al
disfrute.
Sin descanso, aquel hombre tiraba de ella y la penetraba. Su pene era
más ancho que el del anterior y la llenaba más.
¡Mike! Así jugaba con él.
Disfrutó imaginando, fantaseando con un pasado que nunca regresaría,
mientras sentía sobre sus nalgas golpear el pubis de aquel nuevo Mike.
El olor a sexo llenó la estancia. Nadie volvió a hablar. Sólo se
limitaban a dar y a proporcionar placer. El placer que ella había ido a
buscar y había exigido.
Liberada, _______ tembló sin control y, al sentir sus contracciones por lo
que el tipo le hacía, mordió la sábana para no soltar un enorme grito de
placer, mientras él hacía ruidos guturales cada vez que la penetraba.
Cuando el segundo hombre finalizó, ______ sintió cómo las manos de la
mujer la hacían incorporarse y la volvían a colocar boca arriba en la cama.
Se abrió de piernas para ella, que la lavó con agua. Una vez terminó, la
secó, le abrió al máximo las piernas y con una exigencia que a ______ la
excitó, comenzó a masajearle el clítoris en círculos para después
apretárselo y soltarlo. Extasiada por el momento, sintió la lengua
abrasadora de aquella mujer lamer sus fluidos, mientras los otros tipos le
chupaban los pezones.
Morbo en estado puro. Eso era lo que necesitaba.
La mujer reptó por su cuerpo sin besarla, pues había quedado claro
que no habría besos, acercó su boca a la suya y preguntó:
—¿Puedo ofrecerme a ti?
_______ asintió y respondió:
—Siempre y cuando yo también me ofrezca a ti.
Encantada, la mujer incorporó a ______ y ésta se tumbó. Al sentirla en la
cama, ella cambió de posición y la otra, agarrándola de las caderas, colocó
su v****a sobre su boca y _______ jadeó.
No veía nada por el pañuelo, pero el olor a sexo le hizo saber que la
mujer esperaba ser aceptada. El ansia del momento hizo a ______ bajar la
boca y encontrarse con aquella v****a abierta y húmeda. Al primer toque
con su lengua, la otra jadeó. En un perfecto sesenta y nueve entre las dos,
______ se abría para que la otra entrara con sus dedos y su lengua y la mujer
hacía lo mismo. Jugaron con sus clítoris, los chuparon, los mordisquearon
y succionaron hasta que sus cuerpos llegaron al máximo placer.
El espectáculo que les ofrecieron a los hombres era increíble y cuando
ambas llegaron al punto álgido de su juego, uno de ellos susurró:
—No os mováis ninguna de las dos. Os vamos a follar como estáis.
______ asintió mientras escuchaba la canción de Bon Jovi que más le
gustaba a Mike, Social disease.