—No. —Entonces, ¿por qué pones esa cara? —Porque soy un bicho raro, ¿no lo recuerdas? Eso los hizo reír a ambos y sujetándola con fuerza para sentirla sobre él, Tom murmuró: —Me gustan los pechos grandes, pero... —Y a mí los hombres con el pene enorme —lo cortó ella. Alucinado, parpadeó y preguntó, dispuesto a defender su virilidad: —¿Acaso mi pene no es lo bastante grande para ti? —Los he probado mejores y más grandes. —¿De tus amiguitos americanos? —No lo dudes. La expresión molesta de él la hizo sonreír y acercándose a su oído, dijo: —Muñequito, donde las dan las toman... —Serás chulita... Al ver la diversión en los ojos de ella, sonrió. Fue a decir algo, pero ______ lo apremió: —Vamos, hazlo ahora. —¿Te refieres a que te folle? Sin saberlo él, le estaba provocando u
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