— Ahora entiendo porque la piscina tiene un metro 60 de profundidad — murmuró Valentina con un poco de fastidio. Ella estaba dentro de la piscina, y Jay sentado con los pies dentro. — Métete Jay, no me hagas renegar — le dijo en la parte más baja donde la profundidad era de un metro, con los brazos en jarra. — Tu nada y yo observo, mejor — le dijo él mirando el agua con un poco de recelo. — Ahora entiendo porqué tu tío casi te ahoga — dijo ella tomándose el puente de la nariz con los dedos. Hacia un rato que estaba intentando convencerlo de entrar. Habían quedado en que iba a enseñarle a nadar...o algo así. — ¡ Mascalzone métete de una vez Jay! ¡ Ya me parezco a mí hermana sacada de quicio por ti! — protestó Valentina. Una sonrisa asomó en el rostro de Jay, aún así se metió en el agu

