Luego de bañarse Valentina se sintió realmente nueva. Se puso el vestido que le había llevado Mía junto con las sandalias. Dejó la camiseta de Jay apoyada en el mismo sillón donde estaba su ropa y pensó que luego le preguntaría que había hecho con lo que llevaba puesto la noche anterior. Aunque suponía que lo había mandado a la lavandería. Cuándo salió de la habitación sintiéndose renovada, se puso nuevamente un poco tímida cuando observó al grupo de muchachos que parecían tener origen latino igual que Jay, cuyos padres eran puertorriqueños. —Ven Valentina— le dijo él haciéndole señales con la mano para que se acercara. —Sin vómito se ve mucho mejor — dijo uno de los muchachos en español. — Muchas gracias — le dijo ella respondiéndole en el mismo idioma. El joven pareció avergonzado.

