El pequeño Ezra Drake tenía tan solo cinco años al llegar a este nuevo mundo. Cinco añitos que hubieran sido despreciados por cualquier hombre lobo adulto y maduro, pero fácilmente con tan pequeño tamaño y tan corta edad, Ezra ya se había ganado el respeto de varios Alfas a los que logró superar fácilmente durante sus días de entrenamiento y búsqueda.
Él no se hallaba en este mundo solo para entrenar y conocer gente nueva. Estaba buscando a los lobos que su padre le había enviado a buscar. Uno de esos lobos era su prima. La segunda hija en nacer de la reina carmesí y hermana de los poderosos príncipes carmesí, Ethan y Vergeel. Por su nombre original la conocían como Cheryl, pero aquí la niña había recibido otro nombre no muy diferente a ese.
En este mundo era conocida como Charlotte Black. Una pequeña coincidencia tomando en cuenta que Black era el apellido adoptivo de su madre. Sin embargo, no sería hasta mucho después que Ezra conocería a su prima y le contaría la verdad sobre su origen. Ya que hasta el momento, él solo sabía de su existencia porque su padre le había dicho que estaba en el mundo paralelo en el que se encontraban ahora. Y su misión era encontrarla
Llevaban ya una semana en aquel mundo, en aquella ciudad tan hermosa conocida como Silver Woods Town. Ezra había comenzado a asistir a un kínder, mientras que su madre preparaba algunas cosas que necesitaban para continuar con su búsqueda, ya que según el propio pequeño, ya había visto a su prima y se encontraba en su forma lobuna.
Y es que en efecto. Aquella loba que vio en la cima de la cascada el primer día después de su encuentro con el Lycan moribundo, era Cheryl Crimson. Una de las elegidas para traer la restauración del equilibrio y convertirse en la guardiana de la vida. Tomando el lugar de Merlín. Un viejo dragón que ayudaba a los Crimson y también a su padre desde hacía mucho tiempo.
En el kínder todo era muy tranquilo. Ezra hacía lo posible por pasar desapercibido y esto le resultaba sumamente difícil debido a su extravagante color de cabello platinado. Sin embargo, no tuvo ningún tipo de problemas, que era lo que realmente preocupaba a su madre. Ezra tenía ese instinto y amor por la batalla que lo convertían en un formidable y temible guerrero aun a su temprana edad y esto podía resultar un grave problema ya que su afición por las peleas lo podía llevar a meterse en situaciones no deseadas en las que se vieran muy expuestos y atrajeran demasiado la atención.
Pese a lo discreto que podía ser, aun no dominaba muy bien sus instintos salvajes y como su lobo siempre estaba ansioso por pelear, resultaba muy difícil para él no ceder a esos impulsos cuando aparecían. Cada vez que se le presentaba una oportunidad para pelear, él terminaba envuelto en una situación complicada. Le pasó bastante a lo largo de su niñez después de llegar a este lugar en el que nadie lo conocía.
Por la tarde, después de haber terminado con su jornada en el kínder, su madre fue a recogerlo a la escuela y el pequeño Ezra se despidió de Walter y de Payton, quienes se habían convertido en sus mejores amigos en muy poco tiempo.
Pese a lo tímida que podía ser Payton, desde que él había llegado, ella había podido formar una amistad con una fuerte confianza en el muchacho que le hacía fácil poder estar con él y hablar aun cuando esto le tomaba mucho esfuerzo en la mayoría de ocasiones.
Ezra solía observarla y ponerse a pensar que Payton le resultaba una niña preciosa y tierna. Era una dulzura de persona y esto era algo que llamaba la atención del muchacho. Ella siempre tenía una sonrisa cálida para brindarle, una sonrisa que podía contrarrestar sus instintos salvajes que lo movían a pelear cuando estaba furioso, lo cual era algo que sucedía muy menudo. Ezra era por decir poco, muy violento y volátil. Pero la diferencia era que no actuaba por impulso. Siempre que lo hacía, aunque lo movía la ira, él ya tenía calculados cada uno de sus movimientos.
Ya había hecho cálculos de las consecuencias que conllevaría hacer lo que fuera que hiciera, y pese a saber que debía evitarlo, sus instintos salvajes siempre lo llevaban a hacerlo aunque tratara de evitarlo. Pero Payton podía calmar esa ira latente que despertaban con tan solo desafiarlo estúpidamente.
Lamentablemente ella no estaba presente todo el tiempo, y en la escuela siempre iba a haber uno que otro estúpido bravucón que quisiera ensañarse con el pobrecito Ezra… o mejor dicho, pobrecitos ellos que no sabían lo que les venía por simplemente querer enfrentarse a alguien como él.
Esa tarde fueron a casa y después de almorzar, bajaron al sótano secreto en donde se hallaba una amplia habitación de entrenamientos a prueba de sonidos y de daño. Lo que significaba que podían pelear a gusto cuanto quisieran y sin contener sus fuerzas. Nada de lo que hicieran iba a saberse fuera de esa habitación, y aunque las destruyesen, la habitación se restauraba casi instantáneamente.
- ¿Qué haremos hoy madre? – Preguntó el pequeño de cabellos plateados mirando a su madre que lo veía con unos ojos de amor que brillaban con orgullo solo de ver a su hermosa creación.
Para ella, él era lo más hermoso de su relación con Lucas Rayder, ahora llamado Lucas Drake. Destinado a convertirse en el guardián del dominio. Lucas debía derrotar a Primal, el más fuerte de los dragones, pero en el proceso su cuerpo había sido destruido por el poder de Primal. Sin embargo, debido a lo poderosa que su aura se había vuelto, el alma de Lucas en lugar de pasar al plano de la muerte, quedó en el umbral entre la vida y la muerte. En donde finalmente se había encontrado con la fuerza mística. Aquella que se repartió entre los doce dragones del equilibrio y que ahora había escogido nuevos guardianes.
Ezra ya estaba en el vientre de su madre en ese momento y para cuando nació, Lucas podía solo materializarse como un espíritu visible ante todos debido a lo poderoso que era. La cantidad de energía mística que ahora albergaba era tan grande, que un cuerpo humano no era suficiente para soportarla. Él necesitaba un nuevo cuerpo. Un cuerpo que tendría que aprender a crear durante todos los años que pasaría vagando entre las dimensiones en forma de espíritu. Ya que ahora él tenía el poder de ir de una dimensión a otra sin necesidad de portales.
Él simplemente podía moverse entre ellas a voluntad y de esta manera supieron que habían muchas más dimensiones y así fue como él mismo comenzó a mover a su esposa e hijo a diferentes dimensiones en busca de la hija de Jeargo y de otros dos elegidos en tanto que él localizaba al tercer elegido faltante.
- Hoy vamos a entrenar querido… hoy y todos los días hasta que hayas aprendido a dominar todos y cada uno de tus poderes – dijo su madre mirándolo con amor.
- ¿Me enseñarás a pelear? – Preguntó él algo emocionado y sorprendido – habías dicho que no era necesario enseñarme a pelear… digo… no es que me moleste, pero no comprendo…
- Cariño… tienes cinco años y tienes el poder y la fuerza para acabar con un escuadrón de guerreros experimentados por tu cuenta… sin embargo, poder y fuerza no son nada si no tienes control… y sé que dije que no había necesidad de enseñarte a pelear, sin embargo, en vista de los problemas que hemos tenido al llegar aquí… no quiero que ningún idiota tenga la posibilidad de ganarte solo porque no tienes suficiente experiencia peleando… pelear con tus primos no es igual que saber pelear.
- ¿Crees que hay alguna posibilidad que ese hombre pueda ganarme en una pelea solo por la experiencia? – Le preguntó el pequeño y su madre asintió.
- Ese hombre es un asesino… los asesinos están acostumbrados a matar y eso los vuelve muy hábiles a la hora de pelear… no dudará en usar cualquier artimaña desconocida para ti para poder vencerte y nada garantiza que no lo conseguirá.
- Entonces comencemos mamá… sabes lo mucho que me emociona esto…
- Lo sé cariño, y precisamente porque lo sé es que he preparado algo especial para ti – dijo su madre y él la miró confundido mientras ella sacaba un anillo con el emblema de la familia Drake. Que consistía en un lobo persiguiendo a un dragón.
- ¿Qué es eso mamá? – Preguntó el niño y ella le sonrió.
- Es un inhibidor de poder – le dijo ella y él la miró más sorprendido que antes – cariño… a tus cinco años eres increíblemente poderoso y no quiero ni imaginarme lo poderoso que serás una vez que sepas usar y dominar todos tus poderes… sé lo volátil que puedes ser y que pelear será totalmente inevitable para ti… mi miedo de enseñarte a pelear residía principalmente en que, sé cómo son los humanos de estúpidos y sé que siempre habrá un humano que te busque pelea… y si te hacen enojar más de lo debido podrías terminar matando a alguien. Eso no sería nada propicio para nosotros. Tendríamos que largarnos de aquí inmediatamente. Sin embargo, Con Trevor y tu padre hemos creado este inhibidor…
- ¿Mi padre? – Confirmó sorprendido – ¿No dijiste que mi padre no podía tomar forma física?
- Y no puede… solo adopta una forma que todos podamos ver temporalmente y aparece ante nosotros… de todas formas ese no es el punto cariño… como te venía diciendo… el anillo funciona como un inhibidor para tus poderes porque, aunque los domines a la perfección, nada garantiza que en un arrebato de ira no matarás a algún estúpido humano que te haya provocado, así que prefiero suprimir al menos el noventa por ciento de toda tu fuerza y tus poderes… en teoría serás como un humano común… podrás convertirte en lobo pero tendrás el tamaño de uno normal… podrás usar tus poderes pero si te excedes terminarás en coma, y con excederte me refiero a usar más poder del que puedes usar con el anillo puesto, el cual es muy poco realmente. Sin embargo, aunque hayamos suprimido tus poderes, seguirás siendo más poderoso que cualquier humano. Seguirás siendo tan fuerte incluso como un deportista entrenado. Después de todo, una bestia enjaulada no deja de ser una bestia. Aunque esté enjaulada sus instintos nunca cambian y lo mismo pasa con nosotros. Aunque tus poderes estén enjaulados por ese anillo, no podemos suprimir toda tu fuerza y volverte un humano común porque no lo eres. Es un Huargo. Y uno muy poderoso además.
- Entonces… ¿Tendré la fuerza de un humano? – Confirmó él.
- Serás más fuerte que el humano promedio… tal vez un humano bien entrenado pueda darte problemas pero seguirás siendo más fuerte que cualquiera… aunque debo advertirte Ezra… una vez te pongas ese anillo y tus poderes sean suprimidos… cualquiera podrá herirte hijo. Incluso matarte.
- ¿Mi sanación no funcionará?
- No lo hará… así que no debes permitir que te hagan daño por nada del mundo. Tampoco debes quitarte el anillo ya que si lo haces… nuestros enemigos sabrán en donde estamos por la explosión de tu aura. Un poder de esa magnitud, que está contenido, será como una gran explosión de energía una vez que retires el anillo. Así que procura no quitártelo fuera de casa. Este lugar está hecho especialmente para retener nuestras auras y que nadie pueda detectarnos… ahora… póntelo.
- ¿Qué? ¿Ahora mismo? ¿Tan pronto?
- Necesito enseñarte a pelear tanto con tus poderes suprimidos como con ellos liberados, pero primero te enseñaré a usar tu fuerza de humano. Luego nos enfocaremos en tu fuerza de Huargo. De esa manera garantizamos que ningún idiota vendrá a hacerte daño querido.
Ezra simplemente miró a su madre algo dubitativo aun y se colocó el anillo en su dedo anular. Como si de un anillo de compromiso se tratase. Entonces sintió de pronto una presión en su pecho que se extendió por todo su cuerpo y lo dejó tirado en el suelo, retorciéndose de dolor. Su madre no parecía preocupada por lo que estaba sucediendo, pero la verdad era que le dolía verlo experimentar aquel dolor. Un dolor que ciertamente ella sabía que padecería cada vez que se pusiera el anillo.
Ezra sintió como si unas cadenas invisibles se ataran a su aura, dejándola completamente prisionera en lo que sintió que era como una jaula hecha por estas cadenas invisibles. Un abrumador peso se apoderó de él y lo derribó instantáneamente dejándolo totalmente fuera de combate. El peso era tan abrumador que el solo intento de levantarse le resultó doloroso y por si fuera poco, comenzó a sentir como sus sentidos agudizados ahora lo atormentaban porque pese a suprimir sus poderes, sus sentidos seguirían iguales.
Los aromas y los sonidos se volvieron terriblemente insoportables para el niño en un instante comenzó a gritar y retorcerse en el suelo tratando de aliviar aquel dolor que lo estaba consumiendo.
Finalmente el dolor cesó luego de unos cuatro minutos y Ezra yacía en el suelo respirando agitado, sujetándose el pecho con una mano mientras con la otra se sostenía para mantener el equilibrio todavía de rodillas, intentando levantarse y cubierto de sudor. Los aromas y los sonidos lo seguían atormentado. Cualquier sonido que escuchaba se sentía como si metiera la cabeza dentro de una campana y luego golpearan dicha campana con su cabeza dentro.
Por otro lado, los aromas más fuertes y putrefactos como el aroma de la basura por ejemplo, eran tan abrumadores que aunque intentara taparse la nariz con las manos, nada de esto funcionaba realmente y las ganas de vomitar que tenía eran indescriptibles, sin mencionar que sentía como si su cabeza fuera a explotar. Literalmente la cabeza le daba brincos que le generaban mucho dolor.
Al cabo de unos cuatro minutos más comenzó a acondicionarse y adaptarse a estas sensaciones. Comenzó a poder regular su olfato y también su oído hasta que logró hacer que dejaran de molestarlo estas cosas. Con mucha dificultad, pero lo logró a fin de cuentas. Finalmente intentó ponerse en pie y todavía tambaleándose, se masajeó la cabeza y su madre le sonrió mientras caminaba hacia él y le acariciaba el cabello con dulzura.
- Lamento que tuvieras que pasar por eso cariño – le dijo la dulce mujer con mucho amor y el pequeño la miró cansado. Sus ojos comenzaban a cerrarse por sí solos.
El esfuerzo que había hecho era tanto que terminó agotando toda su energía en tan solo diez minutos. Entonces cayó rendido sobre los brazos de su madre y la mujer le sonrió orgullosa mientras aun acariciaba su cabello y lo cargaba en sus brazos para llevarlo a su habitación y que pudiera descansar. Entonces subió las escaleras con el pequeño Ezra dormido sobre ella y lo llevó hasta su habitación en donde lo dejó sobre la cama y le permitió dormir para que descansase después de todo ese esfuerzo.
Ella sabía que como mínimo iba a necesitar unas cinco o seis horas para recuperarse después de haber hecho semejantes esfuerzo.
- Tranquilo cariño… puedes descansar… te lo ganaste – le susurró al oído y besó su sien con amor antes de salir de su habitación.
Pasaron exactamente cinco horas y entonces Ezra abrió sus ojos un poco confundido. Miró adormitado alrededor de toda su habitación y buscó a su madre. Se frotó los parpados tratando de despejarse del sueño y entonces la mujer apareció.
- ¿Mamá…? ¿Qué…? ¿Qué me pasó? – Cuestionó el joven con la voz aun dormida mientras su madre se sentaba a su lado con un vaso de jugo de naranja y una bandeja entera llena de carne de ternera a la parrilla.
- Come cariño… debes tener hambre – le dijo y el niño al ver la carne comenzó a devorarla como si de un caníbal se tratase, haciendo que su madre sonriera divertida – no me extraña que tengas tanta hambre después de un esfuerzo como ese – le dijo y él la miró con la boca tan llena que ni siquiera podía intentar hablar.
Masticó tan rápido como pudo, tragó y habló.
- ¿Qué fue lo que pasó? – Preguntó de nuevo – no recuerdo nada después de ponerme el anillo…
- Al suprimir tus poderes con el anillo también suprimimos tu capacidad de controlar tus sentidos… ya que ahora eres más como un humano y tus sentidos siguen siendo iguales, es totalmente normal que haya resultado abrumador sentir todos esos aromas y sonidos con esa intensidad. Pero a fin de cuentas, sigues siendo mi pequeño guerrero prodigio… cualquiera hubiera sucumbido, pero tu aguantaste muy bien hasta el final y recuperaste el control de tus sentidos, aunque eso te dejara sin energías… lo hiciste muy bien cariño.
- ¿Quieres decir que ahora tengo la fuerza de un humano? – Cuestionó él y su madre sonrió divertida.
- Si cariño… en efecto ahora eres como un humano, sin embargo, como dije, sigues teniendo los mismos sentidos y aun puedes convertirte en un lobo. Solo que ahora te tomara mucho más tiempo poder hacerlo porque será como aprender a dominar tu transformación de nuevo… calculo que en tu estado actual, te tomará unos cinco o diez años más poder acceder a tu transformación con tus poderes suprimidos.
- ¿Cada vez que me quite y me ponga el anillo me sucederá lo mismo?
- No cariño… eso solo es un efecto secundario de suprimir repentinamente tus poderes… al quitártelo solo sentirás como si te quitaran un peso de encima… por otro lado, poco a poco irás acostumbrándote a permanecer en este estado y cada vez que te pongas el anillo de nuevo, disminuirá el dolor y lo abrumador que puede ser, hasta que se vuelva nulo. Esto debido a tu control sobre tus sentidos… aprenderás a regularlos justo antes que tu poder sea suprimido y eso te evitara el sufrimiento… y con el peso… también te acostumbraras a sentir ese peso hasta que ya no sea doloroso.
Ezra la miró pensativo y siguió devorando toda la carne que su madre le había llevado a la cama. Encontró su sabor sumamente exquisito y no sabía diferenciar que clase de carne era aquella.
- ¿Qué es esto mamá? – Preguntó el niño y su madre le sonrió.
- ¿Te gusta cariño? – Preguntó ella y él asintió mirándola todavía con curiosidad – es carne de alce… la comíamos mucho en Winter Rose así que tu abuela me enseñó a cocinarla… por suerte los alces son abundantes en los bosques de esta ciudad. Me tomó tan solo media hora cazar uno en mi forma lobuna para traerlo a casa y prepararlo.
- Creí que la cacería estaba prohibida en esta ciudad.
- Lo está cariño… para los humanos. Nosotros somos un caso totalmente diferente… ¿Cómo crees que sobreviven los hombres lobo de esta ciudad? Ciertamente pueden comer cualquier tipo de comida, pero un hombre lobo siempre necesita los nutrientes de un animal cazado por él.
Son mucho más nutritivos que cualquier tipo de carne que puedas conseguir en un supermercado.
- ¿Por qué?
- Tiene mucho que ver con nuestros instintos querido… somos criaturas de instintos salvajes así que nuestro cuerpo asimila mucho mejor los nutrientes de la carne que cazamos porque nuestros impulsos animales se sientes satisfechos con el acto de la cacería. En su lugar, si compramos la carne en el supermercado, no hay ningún tipo de satisfacción para nuestro lado animal y eso hace que no asimilemos todos los nutrientes. Nuestro cuerpo rechaza automáticamente aquellos nutrientes que si podemos asimilar cuando cazamos a nuestra presa.
- Es increíble… y yo que pensaba que sabía mucho sobre nosotros…
- Los Huargos escondemos muchos misterios cariño… tranquilo, poco a poco los comprenderás todos y cada uno.
- Por cierto… antes mencionaste algo sobre otros hombres lobo en esta ciudad… creí que ya no habían… no sentí presencia alguna – dijo el muchacho mirándola pensativo y su madre asintió con una mirada de angustia mientras dirigía su vista hacia la ventana del cuarto del niño.
- Eso dije y es cierto que ya no hay hombres lobo en esta ciudad… - dijo su madre con preocupación – sin embargo… sigue estando ese tipo de la gabardina y además… hay una mansión en el bosque, muy bien escondida… había rastros de aromas allí. Todos eran de hombres lobo así que investigué un poco.
- ¿Y?
- Efectivamente se trataba de la madriguera de una manada de hombres lobo… se hacían llamar los Moonlight Silver… El Alfa de la manada era un hombre de apellido Moon. Al parecer todos murieron hace unos cinco años, a excepción de dos de sus hijos… unos gemelos… ya no están en la ciudad… y la manada también desapareció.
- ¿Cómo fue que murieron? ¿Crees que haya sido el de la gabardina? – Preguntó Ezra.
- Por lo que pude averiguar… tal vez él está involucrado, pero no fue él quien los asesinó… fueron asesinados por humanos.
- ¿Por humanos? – Confirmó él con una mirada de sorpresa y terror. No se podía creer que unos hombres lobo murieran a manos de humanos.
- Esta familia vivía para proteger a los humanos según pude entender por mis investigaciones… así que me no extraña que murieran a manos de estos. Es totalmente entendible que prefirieran morir antes que renunciar a sus principios… es por eso que debemos ser muy cuidados cariño… los humanos en este mundo no son como en el mundo del que venimos. Aquí son mucho más peligrosos… existe una organización llamada “La iglesia” todos son humanos entrenados para matar hombres lobo y saben cómo hacerlo. Aquí la única forma de herir de gravedad a un hombre lobo es con magia, y eso porque la composición genética y mística de estos, es diferente que en nuestro mundo, sin embargo, eso hace mucho más peligroso el enfrentarnos a La iglesia. Ellos usan magia y saben que eso nos hace daño.
- ¿Es la iglesia la que nos persigue?
- Así es… por eso quiero que mantengamos un perfil bajo. Por eso suprimimos tus poderes. Aquí por medio de la magia pueden detectar el aura de un hombre lobo, y tu aura no sería difícil de detectar siendo tan poderosa.
- Pero mamá… tú también deberías…
- Lo sé cariño, lo sé… cuando estés más grande aprenderás a ocultar tu aura aun sin el anillo, justo como lo sé hacer yo.
- ¿Ocultar el aura sin el anillo? ¿Eso se puede? – Preguntó sorprendido y su madre asintió alegre – definitivamente tengo mucho que aprender.
- Lo aprenderás cariño, lo harás… por ahora concentrémonos en tu entrenamiento.
- Cierto… lo había olvidado completamente…
- Te dejé descansar para que pudieras seguirme el rito después… ven, vamos al sótano – dijo la mujer y él asintió emocionado.
Cuando bajaron al sótano, se percató que había un circulo en medio de la habitación, muy pequeño, lo suficiente como para que solo cupiera una persona. Luego estaba otro circulo más grande rodeando al pequeño. En este fácilmente podían caber varias personas alrededor del círculo pequeño. Y por último, estaba el más grande de todos que rodeaba ambos círculos y cubría casi toda la habitación.
- Lo que nos hace especiales como guerreros cariño, es que sabemos cómo movernos en combate. Aprende a moverte y serás invencible. Porque una vez que hayas aprendido a moverte, estar en una sola posición te será de mucha utilidad. Sabrás de donde vendrá cualquier ataque y podrás evitarlo. Eliminaremos cualquier punto ciego que tengas, pero primero te enseñaré a moverte… ahora, quiero que mires el suelo y me digas que es lo que ves.
- Patrones – dijo Ezra al notar los pequeños círculos que habían en diferentes patrones repartidos dentro de los dos círculos más grandes, pero todos eran del mismo tamaño. Lo suficientemente pequeños como para que cupiera un solo pie, y todos estaba muy cerca los unos de los otros, como si estuvieran hechos para posicionar ambos pies en ellos.
- Exactamente querido… esos patrones que ves en el suelo, son patrones de movimientos. Los círculos son para guiar el movimiento de tus pies. Si te fijas bien cada círculo tiene una letra D o I y un número. Los números pares corresponden a la letra D, y los impares a la letra I. Ahora dicho eso, practica esta rutina siguiendo el patrón uno dos, cuatro tres, cinco y seis. Verás que tu cuerpo se mueve con dificultad porque es un movimiento al que no estás acostumbrado y te desequilibras… son giros, cambios, deslizamientos y pequeños saltos que te ayudaran a dominar tu entorno para que tengas el control de una pelea… te lo mostraré con un ejemplo sencillo. Me vas a atacar y moveré entre las posiciones del seis al uno. Comenzaré por el tres y el cuatro, me moveré un paso hacia el seis y retrocederé hacia el cinco, cambiaré de nuevo al tres e iré al dos y finalmente acabaré en el uno para volver a las posiciones número cinco y seis.
El pequeño miró a su madre y decidió atacarla tan rápido como podía. En un instante vio los pies de su madre moverse con gracia y estilo, casi como si estuviera haciendo un baile, deslizándose entre las posiciones, dando algunos giros cortos y rápidos que le permitían esquivar sus ataques y aunque sabía a donde se iba a mover, ella dominaba perfectamente aquel movimiento y fue imposible para él lograr asestar un golpe.
- Lo ves… a simple vista se ve como un baile y el movimiento debe ser elegante. Solo estoy esquivando y es muy efectivo, pero su mayor efectividad está cuando te defiendes y contraatacas… inténtalo de nuevo.
Ezra se movió rápidamente y su madre intercaló pasos entre las posiciones tres, cuatro y cinco y en un instante bloqueo los golpes de su hijo, giró y le lanzó una patada que le costó esquivar pero finalmente su rotación hacia las posiciones seis, tres y cuatro le permitió a Becca lanzar un gancho desde la izquierda que lo desequilibró totalmente y lo mandó contra la pared haciéndolo escupir sangre después del impacto.
- La rotación constante de los pies es importante en una batalla. Impide que intenten atentar contra tus piernas para desequilibrarte y al mismo tiempo crea aberturas en la defensa de tu oponente porque se concentra en seguirte el ritmo del movimiento y no se percata de lo que tus brazos y manos están por hacer. Una vez que lo tomas por sorpresa, tus pies juegan el mejor papel ya que puedes depender de las patadas para un contraataque mucho más agresivo… las artes marciales son cuestión de equilibrio, paciencia, dominio, gracia, fluidez, balance entre tu cuerpo y tu mente y sincronía. Son complicadas cuando no comprendes su concepto más básico, que es el de la armonía. Todo lo que hagas necesita una armonía. Si no hay tal cosa entre tu mente, tus movimientos, y tus sentimientos, entonces puedes perder el control de una batalla. Debes mirar más allá, calmar tus latidos, pensar con fluidez y ser paciente para atacar, siendo rápido para defenderte. Esperar una abertura y tu oponente tarde o temprano de dará una. Muévete rápido, pero no dejes de prestar atención… este control sobre tu cuerpo y tus movimientos que queremos crear, te dará control sobre todo tipo de artes marciales, incluyendo la lucha con armas… recordarás a la Colmillos de tu tío Jeargo o tal vez a la Excalibur y la Ocaso que ahora están bajo en dominio y protección de tu padre… los Huargos peleamos a puño limpio pero también sabemos usar espadas y todo tipo de armas… a menudo las espadas como esas ganan batallas fácilmente, así que requerimos enseñarte su uso. Para eso están estos círculos aquí.
El pequeño se levantó limpiándose la sangre de los labios y con una mirada que le hizo comprender a su madre que ya había captado cada punto explicado, lo cual la hizo sonreír orgullosa debido a lo rápido que era el muchacho para comprender y adaptarse a la situación. Sabía que a partir de ese momento en que se pusiera en pie, comenzaría el verdadero entrenamiento y que no solo sería para él, sino también para ella, porque por primera vez alguno de sus pupilos resultaría un verdadero reto. Por primera vez alguien la superaba en fuerza y tenía la posibilidad de superarla en destrezas también. Después de todo, todos sabían que el único capaz de superarla en la manada Crimson Rose, era su primo Jeargo, el gran y poderoso Alfa de la manada más grande del mundo.
Ella era lo suficientemente fuerte y diestra como para superar a Shaun, mellizo de Jeargo.
- Tengo otra cosa que decirte cariño… - dijo su madre y él la miró un poco confundido - ¿Recuerdas que te dije que aprenderías a ocultar tu aura conforme vayas entrenando?... si bien es cierto que así será… no podemos depender de esta capacidad para mantenernos ocultos… ocultar tu aura de los dragones no servirá de nada, por lo que, si dejas salir tu poder completo, te pondrías en peligro porque atraerías la atención de Primal y los demás… no podemos darnos ese lujo mientras tu padre no pueda pelear para defendernos.
- Mamá… - llamó el niño y su madre lo miró de manera atenta, saliendo de sus pensamientos - ¿Qué tan fuerte es mi padre?