Pov Andrew Stanfford. Los mismos pedazos rotos de mi corazón que ella misma rompió los volvía a unir en cada beso. No podía dejar de mirarla, de sonreír, no podía dejar de repetirme lo afortunada que era por quererla, por tenerla, por conocerla. Nos encontrábamos en el comedor de mi casa, ella comía mientras yo le comentaba cómo había sido todo la noche anterior cuando llegamos aquí y ella me escuchaba quejándose, arrepintiendose y haciendo todo tipo de muecas graciosas. —Y cuando llegamos, intentaste hablarme, pero yo estaba muy molesta —Sonreí— entonces de la nada dejaste de hablar y vomitaste todo el alcohol que ingeriste —Informe divertida. —¿Qué? —Preguntó completamente sorprendida— No, pero que horror —Se quejó llevando la palma de su mano a su frente. —Después de eso tuve que

