Agni sostuvo con firmeza el arco, la flecha apuntaba directamente hacia Liev que tenía una sonrisa en su boca, como si disfrutara del momento, ella se preguntó si siempre había sido malo, si en algún punto al menos; había amado a sus hermanos sin querer algo a cambio. Ella podía ver la decepción en los ojos de Erein, la forma en la que veía a su hermano como si al final de cuentas hubiese esperado más de él, como si guardase la esperanza de que él en algún momento tomaría la decisión de hacer las cosas bien. “Debes despertar a Elan, Agni, debes hacerlo” Algo en aquella promesa le hacía temer por lo que sucedería a continuación, tenía las suficientes flechas para poder protegerlo, y una filosa espada que la usaría contra la diosa que estaba tras de todo eso, aunque no debía ser a

