El mes había volado y entre investigaciones, la recuperación de Agni, había llegado el cumpleaños de su abuelo, el viejo los últimos días había estado serio, taciturno porque sabía lo que obtendría, sabía que daría a cambio y tal vez se estaba repasando el cambiar las reglas. Héctor estaba feliz, no dejaba de decir lo orgullos que estaba, que sería un gran líder y un buen padre, que podría llevar bien las riendas y Zigor sabía que si su padre lo ayudaba con el entrenamiento de un hijo que tendría, sería menos severo y no pasaba por el infierno que él pasó. Respecto al hijo que planeaba tener, ya se habían buscado cinco candidatas para elegir a la mujer que llevaría a su hijo. ¿Qué cómo se sentía él? Como un miserable, pero era algo que por generaciones se había hecho, solo su padre hab

