Ava Miller Si me hubieras dicho al despertarme esta mañana que entraría a una clase y descubriría que mi profesor era el hombre con el que tuve una aventura de una noche hace cuatro años, me habría reído en tu cara y habría vuelto a mis libros. Pero entonces, tendrías razón. Comienzo levantándome todos los días a la misma hora, a las 6:00 a. m., en punto con la salida del sol, tomo una taza de té, salgo a correr, me preparo para la clase y reviso mi carga horaria. Pero, de repente, hoy en clase me duele mucho la cabeza, así que me quedo con la cabeza agachada hasta que empieza la clase. Y entonces lo veo. Alto, moreno y tempestuoso... entra el señor trajeado de color azul marino. Impresionada, mantengo la cabeza agachada durante toda la conferencia, con la mente llena de dudas mientra

