Martes.
Detengo la camioneta en un semáforo y me froto un poco los ojos, mi móvil repica con la llegada de dos mensajes, reviso sin desbloquearlo y veo que son de Amaris.
Ella: ¿?
Ella: Hey ¿todo bien?
Sonrió ya que esos pequeños detalles de ella me gustan. Ya le responderé cuando llegue a casa.
Guardo la camioneta en el estacionamiento de casa y me dirijo a la habitación de mi padre. Él está recostado en su cama mientras cambia de canal con el mando
- Hola papá, ¿qué tal tu día?
- Hoy logré salir de casa solo. Creo que es un avance
Le sonrió sentándome a su lado. Papá quedó muy devastado después de la muerte de mamá, solo salía por cervezas hasta que se vio muy mal por ellas, el alcohol se volvió su droga y empezó a encerrarse para no tener la posibilidad de conseguirlo, salir de casa sin la ansiedad de ir por un trago es emocionante para él y a mi me genera demasiado alivio, no quiero perderlo a él también.
- Te felicito papá, me alegra mucho saber eso ¿ a donde fuiste? – pregunto subiendo una pierna para estirarla sobre la cama.
- Al supermercado – se aclara un poco la garganta Compre algunas cosas para la despensa, intente cocinar algo pero… no pude mantenerme mucho en pie así que lo deje.
- No te preocupes – susurro posando mi mano por su espalda – me cambio y cocina algo.
- ¿Seguro? Te ves cansado, supongo fue un día igual de pesado que todos.
- Fue mucho más, pero no te preocupes.
Salgo de la habitación de papá y me dirijo a la mía, me quito el uniforme en el camino a la ducha. Me doy una ducha rápida, me pongo un short corto y una camisa blanca de mangas cortas, cuando termino bajo a la cocina en busca de algo que preparar.
Veo las cosas que papá compro, algunas verduras y carne pero no hay condimentos. Así que voy al supermercado que queda a unas calles y decido hacerlo caminando.
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Después de escoger lo que voy a llevar paso a la caja a pagar.
- ¿Devan? – Subí la mirada hacia la persona que me habló y doy una sonrisa al verla – Claro que eres tú
- ¿Cómo has estado?
- Increíble es que ósea, mírame – Da una pequeña vuelta detrás del mostrador de la caja – Llevo tiempo trabajando aquí y es la primera vez que te veo.
- Usualmente hago las compras los domingo en la tarde así que…
- Claro, oye supe lo de tu mamá hace poco y no pude darte mis condolencias porque no tengo tu número.
- Mirian, no te preocupes. Pero cuéntame ¿Qué ha sido de ti? No nos vemos desde el último año de colegio.
Mirian y yo fuimos compañeros de colegio desde sexto grado, después de graduarnos el último año se fue de viaje con su familia y no sabia que ya había regresado.
Alguien carraspea junto a nosotros y Mirian pone los ojos en blanco.
- ¿ Te parece si quedamos algún día y hablamos de eso?
- Esta bien – respondo.
Escribo mi número en un pequeño trozo de papel y me despido.
Miércoles.
Hable con Mirian por mensajes hace un rato para invitarla a la salida que planeamos con mis compañeros, nos dejaran el día de mañana libre ya que los anteriores han sido demasiado cargados de todo.
- Voy a la barra, tu quédate por aquí y si los demás llegan antes que yo buscan una mesa.
Antes de protestar Carlos se va moviendo los brazos al ritmo de la música.
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Ya estamos todos, incluso Mirian, quien lleva un vestido blanco ceñido al cuerpo y se dejó el cabello rojizo suelto, este le llega un poco más arriba de su cintura debo admitir que sus pecas le dan un toque.
Mi celular repica 2 veces como lo ha hecho anteriormente. Veo el nombre de Amaris y recuerdo que no respondí ninguno de sus mensajes de ayer, tampoco lo he hecho con los de hoy, no por no querer si no porque me he olvidado de hacerlo.
Ella: Dev, se que estas bien pero… No se, no puedo dejar de estar preocupada.
Ella: Ni siquiera has leído mis mensaje.
Intento desbloquear el móvil pero Carlos se lanza sobre el sofá donde estoy haciendo que casi lo tire
- Conseguí barra gratis, adórenme.
- ¿Como lo hiciste? – grita Mirian a través de la música
- Un mago nunca revela sus secretos – Responde mi amigo igual.
Jueves.
Despierto e intento incorporarme pero mi cabeza quiere explotar. Cuando lo logro abro mis ojos poco a poco adaptándome a la luz.
Reviso donde estoy y veo que es mi habitación, tomo mi celular para ver la hora y son las 10:50
Mierda, mi padre.
Bajo los pies de la cama y antes de ponerme de pie escucho la puerta de mi habitación abrirse.
- Buen día, te traje un vaso con agua, la resaca debe ser muy bonita – pone el vaso y una pastilla sobre mi mesita de noche.
Debe entender mi cara porque empieza a explicarme la situación.
- No te preocupes, tu papá ya desayuno y me encargue de que tomara su pastilla – da una sonrisa y se sienta a mi lado – Es justo como lo recordaba.
Paseo mi mirada por el cuerpo de Mirian y veo que lleva únicamente una camiseta negra, justo la que llevaba puesta yo en la discoteca.
- Como… como llegamos aquí – mi voz sale ronca pero en apenas un susurro y ni me quiero imaginar el porque lleva mi camiseta.
- Bueno, vinimos en taxi, me dijiste que no habías llevado tu camioneta porque sabías que ibas a beber.
Hace una pausa y observa su cuerpo al ver que yo también lo hago.
>> Se que te estas preguntando, “¿Por qué llevas mi franela?” y bueno la respuesta es que no encontraba mi vestido, y no me parecía decente pasearme desnuda por tu casa con tu papá aquí. Pero ya lo encontré no te preocupes.
- ¿Tu y yo…? – dejó la pregunta al aire esperando que la entienda.
- ¿Que si tuvimos sexo?… si, si lo hicimos, y debo admitir que me sorprendiste. – al ver mi cara apaga su sonrisa poco a poco - ¿No lo recuerdas? Me decías que te encantaba cada parte de mi y que…
Entonces la dejo de escuchar, porque pequeños fragmentos de recuerdos llegan a mi mente.
Mirian y yo subiendo las escaleras mientras la beso. Yo cerrando la puerta de mi habitación de un empujón con la mano y después enterrándome en ella en mi puerta. Mirian y yo en mi cama y…
Dios, esto no puede estar pasando.
- Perdón Mirian pero… - no se como decirle esto sin sonar grosero pero no encuentro otra manera -Tengo novia.
- ¿ Qué? – se levanta de la cama alejándose un poco - ¿Cómo?
- Perdón, yo…
- ¡No! ¡Te lo pregunte varias veces Devan y en todas ellas me dijiste que no!
Tapa su cara por un momento y yo bajo la mirada apenado.
>> Te dije… te dije que si estabas en una relación no iba a ser yo quien la destruyera - susurra y veo como empieza a ponerse su vestido. Lanza mi camiseta en el cesto cerca de la puerta del baño. Y toma sus tacones del suelo – Yo… solo espero que le digas la verdad, no quiero ser la culpable en todo esto.
Apunto de salir de la habitación, parece recordar algo porque vuelve a mirarme.
- Ah y… una chica, Amaris te llamo.
Sale de mi habitación dando un portazo y yo vuelvo a acostarme tapándome la cara con una de las almohadas.
Estoy jodido.