Hoy era ese día... Por fin iba a irse a la casa de su abuela a seguir con sus vacaciones como realmente tenía que ser, su corazón estaba destrozada, una desilusión más en su vida pero debía continuar, ella sabía que aquello iba a llegar tarde que temprano, por un lado deseaba que Thomas estuviera allí y que fuera quien la llevará a su vivienda pero al parecer eso solo va a ser un sueño nocturno. Dio un último vistazo a el hombre que le asignaron como segunda opción de ser su guardaespaldas, ya tenía su maleta original de viaje, por suerte hasta el lápiz labial rojo se lo dejaron como obsequio, al menos tendría algo de recuerdo y una historia maravillosa que posiblemente nadie le crea cuando regrese a su país. Ella soltó un largo suspiro aguantando las ganas de llorar, a lo mejor él tuvo

