LORENA Volver a la mansión de los Flores significaba una cosa: las cosas volvían a ser como siempre. George había vuelto a ser el director ejecutivo centrado y maduro de siempre. Anastasia también estaba centrada en algunas de sus nuevas boutiques de moda. Nando ahora se acostaba con su misteriosa chica “Blair” o huía de ella. Y, por último, yo había vuelto a ser invisible. Fernando sigue prestándome atención cada vez que está cerca. Sigue viendo películas y teniendo interminables conversaciones conmigo. Pero cuando Blair lo necesita, o bien corre hacia ella o bien empieza a hacer planes para escapar del país. George sigue durmiendo a mi lado. Me abraza con fuerza, pero eso es todo lo que ha evolucionado nuestra relación. No esperaba un cambio radical y repentino, pero sí esperaba algo.

