" No sabía que hacer, así que comenze a frotar su pequeña espalda y finalmente un llanto se escuchó, al día de hoy me pregunto si en verdad nadie escuchó el hermoso llanto o era más el temor del impacable jefe. Sólo lloró pocos segundos antes de quedarse callado, yo ya estába exhausta, pero puje una vez más y de mi cuerpo salio lo que creo pensar era la bolsa admiotica, caminé con las pocas fuerzas que aún quedaban en mi cuerpo y busqué unas tijeras, al tomarlas sonreí al ver que eran las mimas que Diago uso para eliminar mi cabello, entre mi ropa busque un listón y finalmente me acerqué al bebé que se había quedado dormido, amarré el listón en el cordón y corté, realmente no sabía si lo estaba haciendo bien simplemente era lo que creí debía hacer en ese momento. Estaba tan cansada que ape

