Alené. No podía negar que al apretar ese pantalón sentí un gran bulto. Al parecer a Tanner le gustaba jugar con fuego, pero lo que él no sabía es que yo era muy buena en eso. Llegué nuevamente a la barra en busca de mi hermano y no logré dar con él, así que decidí salir de la discoteca para ir hasta mi departamento. ─¡Hey! ─escuché esa melodiosa voz ronca. Volteé y vi a Tanner caminando hasta a mí. ─¿No te cansas de seguirme? ─pregunté. ─No. Sonreí y continué mi camino hasta la motocicleta, subí a esta y observé a Tanner junto a mí. ─¿Qué quieres? ─¿Ya te vas? ─preguntó. ─Sí ¿Algún problema con eso? ─Oye, pero estas peleada con el mundo. Rodé los ojos y me coloqué el casco para luego encender la motocicleta. ─Nos vemos. Salí del estacionamiento y conduje en dirección a mi dep

