Bella llegó a la puerta de la casa que tanto conocía. No habían cambiado las cosas en tres años, no en la casa de los Henderson. El jardín seguía decorado de flores, la alfombra seguía dándote la bienvenida en la puerta de la casa y la Señora Liz seguía con su hermosa sonrisa, tratando a Bella como su propia hija. -Hola Bella.- saludó, regalándole un abrazo reconfortante. Y es que todo seguía mal para nuestra protagonista. Su padre seguía internado, estaba sola en su casa, Rick había desaparecido desde ayer y su mente era un caos, por culpa de cierto rubio. Estuvo pensando mucho en eso, en lo que tendría que hacer en un futuro, en lo que se convertiría y en que haría para cumplir su objetivo. Cuando se decidía por seguir su infantil plan, un Luke brillante y amoroso aparecía en su m

