17🌉

287 Palabras
Estar aquí, delante de ellos es una situación bastante incómoda y más aún, cuando el nunca me tomo enserio, lo hace para lastimarla y eso lo sé, porque el jamás me dejó en sus conversaciones. -Laura: A ESTA GORDA LE PERDONAS TODO? HASTA AMANTES TUVO! Y TU QUE? A MI SOLO ME ODIAS? -oye ....-el me hace seña de que no hablé. -Dean: ella no me dejó plantado en el altar, ella acepto todo de mí, ella me dio mí espacio, a ella le Heche la culpa por algo que no hizo! Ella es una mujer, ella, fue y será lo que jamás tu lo serás! -Laura: eres un... La odió! Ella jamás será como yo! Si me equivoqué pero.. -Dean: tu familia está en banca rota! Por eso estás aquí! Quieres hacer lo mismo que tu hermano hizo con el hermano de ella? -Laura: porfavor su familia nones nada! Y tu lo sabes! Yo vine... -Dean: quiero que te vayas! Y sepas que aquí nada se te ha perdido y en cuanto a mí esposa, ella y yo resolveremos nuestros problemas, pero jamás la dejaré y menos por una cómo tu. La toma de el brazo y la lleva afuera, ella lloraba y le gritaba que hablarán que haría lo que sea por el, pero el solo no escucho, le cerró la puerta y me miro. -y bien? -Dean: que? -contento? Ya me usaste? No se te cae la cara? Todo esto es por tu culpa! Vuelve con ella de una puta vez! Y a mí déjame en paz no vuelvas a usarme! -Dean: vamos a mí despacho, tenemos que hablar sobre el correo que te llegó de el laboratorio. Mierda ahora si, que estoy jodida.
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