KEVIN —Quédate quieto— murmura Gavin. —Tu pajarita esta más torcida que la pata trasera de un perro— Me río, sacudiendo aún más sus manos. —Y estas aprendiendo cosas muy cursis de la madre de Kendra— Sonríe. —¿Qué puedo decir? Sus frases son pegadizas— Termina de ajustarme la corbata y me da una palmada en el hombro. —Todavía no puedo creer que te vayas a casar, admito. Y antes que yo, además. ¿Cómo demonios ha pasado eso? — Se lo que quiero decir. Si alguien me hubiera dicho el año pasado que encontraría novia, y mucho menos esposa, me habría reído en su cara. Y luego probablemente le habría dado un puñetazo. No entendía por qué ni como un hombre podía atarse a sí mismo de esa manera. Pero Gaby me mostró que una buena relación no te ata. Te libera. Significa que siempre tendrás a alg
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


