—Creo que está muerta…. —escuché a lo lejos. —No está muerta, aún respira —escuché otra voz ahora más cerca. —Pero llevamos casi dos horas intentado despertarla…. —Yo apuesto a que está viva, mira su pecho se mueve. —¿Y si está muerta que haremos? —Pues enterrarla. Gemí y llevé mi mano a mi cabeza. —¡Esta viva! Abrí mis ojos lentamente y pude ver la luz del día, que me hizo entrecerrar los ojos, pero después lo que vi, fue los rostros preocupados de Sheila, Robert, Kiev, Milán, Loan y hasta la señora del servicio. —Tranquilo Milán aún tienes niñera —escuché decir a Loan mirándome con rostro divertido. —¿Qué sucede? —me senté sobre el césped mirándolos a todos arrugando mi frente. —Estas mojada —comentó Shaila mirando mi vestido. —Y con la nariz rota —esta vez habló Robert dánd

