El tiempo pasó y ya estábamos con todos los preparativos para el gran viaje que nos esperaba. Por fin llegó el día en el que nos íbamos a París. Con Pablo teníamos una relación secreta, de la cual, mis padres, Camila y Natalia estaban al tanto. Tenía todo su apoyo, aunque cabe aclarar que al principio la idea no les gustó mucho, tanto por la diferencia de edad que teníamos como también porque era mi profesor y eso implicaba muchos problemas. —¡Qué nervios! —le dije a mi madre, que me estaba ayudando con las últimas cosas. Me di una ducha, me coloqué un jean blanco, una camisa en color salmón y sandalias, cómoda, además, hacía mucho calor. Mi madre me llevó al aeropuerto, era de noche ya. Al llegar me encontré con mis compañeros, que todos estaban igual de nerviosos que yo. —Hola —sa

