Desperté, no sé en qué momento me había dormido, Julián no estaba a mi lado, decidí levantarme y poner ganas a mi día, ya que venía Pablo y quería terminar con todos los preparativos del cumpleaños. No quería que me vea de malas. Tomé una ducha y fui a prepararme el desayuno, terminé de desayunar, me cepillé los dientes y me alisté. Tocaron el timbre. Fui a abrir. —Hola —dije al verlo. —Hola… Entró a mi casa, él se encargó de despertar a Daniel, me paré en la puerta para mirarlos, era tan… Tan emotivo eso. Un nudo en la garganta se apoderó de mí. Me alejé de ahí, fui a la cocina, busqué un poco de agua. Ellos vinieron conmigo, los miré, sonreí. —¿Quieres una leche, amor? —le pregunté a Daniel. —Sí —respondió en brazos de su padre. Comencé a prepararle el desayuno a mi hijo, se l

