Su cuerpo descansa a mi lado y yo detallo sus rasgos. Cuando la tengo así siento que la conozco de memoria, pero cuando vuelve a esa personalidad que me desespera aseguro que no la conozco de nada. A esta chica la tengo entregada, a la otra ni siquiera le observo el cuerpo. Con esta comparto, con aquella ni nos vemos. Parece que me volví un mendigo. No termino el puto compromiso porque siempre espero que aparezca así, como la tengo ahora. Se mueve sobre el colchón y se despierta. Recorre la habitación con su mirada hasta terminar de posar sus ojos en mí. Desde anoche duerme con su pierna sobre mi abdomen y su mano descansando sobre mi pecho. A esta se lo permito, con la otra ni siquiera me acerco. Deja un beso en mi cuello y se acurruca por unos minutos más sin hablar. Me calienta el cue

