—Buenos días —saludo al chico que se mantenía mirando al móvil—. El menú. —No lo necesito —dice de inmediato con su mirada aún en el móvil y los pelos se me ponen de punta. Temo seguir pensando pendejadas y que los pensamientos jueguen en mi contra. Pedí no utilizar el menú y aquí están las consecuencias. —Cordero Asado al Romero con Puré de Chirivía —pide sin atenderme. Me quedo quieta en el sitio procesando lo que ha dicho y nada me suena a plato trece. A pesar de que sé que en algún momento me tocará, me alegra saber que no es hoy. — ¿Qué esperas chi...? —pregunta con ligera molestia al levantar la mirada del móvil para atenderme, pero, corta su pregunta al mirarme. No recuerdo haberlo visto en ningún sitio. —Lo lamento. En seguida le traeré su comida —comento yo al ver que él

