Si dilema ha sido convencerme de que vaya a esa actividad más dilema ha sido vestirme. Sasha me mostraba un vestido rojo que poco más era ropa interior. Harper sacaba la braga de hilo roja que me hacía abrir los ojos de par en par. Los zapatos dorados de tacón que aseguro que me matarán del dolor en los pies y que probablemente no los domine. —Al ver el color de mis ojos me notará y no quiero eso... Harper saca un par de lentes en una pequeña cajita. Me explica cómo se pone y no me deja en paz hasta que los coloco y mis ojos color extraordinario se convierten en marrón. Mi excusa no tiene validez, así que intento buscar otras. —Aún el alimento de mi bebé sale a borbotones. Armaré un desmadre con el vestido y si lleva su boca al sitio, se dará cuenta —busco una excusa—. Otro aspecto por

