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Salimos de la manada para dirigirnos al territorio Country, ahí era la reunión entre los líderes de las manadas más fuertes en todo el continente. No eran muchas, pero todas las manadas que existían querían pertenecer a esta sociedad a la cual no era fácil de entrar. Eran como la élite.
Cuando llegamos nos recibieron varios guerreros, quienes ya había visto antes pues está no es la primera vez que llegaba.
-Alpha-. Dijo Ingrid-. Le diré a la doncella que prepare las habitaciones, puedes adelantarte y reportarte, yo los esperaré en la habitación. Por ahora debes descansar, seguro estás cansada, el viaje fue agotador y mañana será la reunión.
Asenti.
-Ten cuidado. Lleva a los chicos a descansar.
-Si.
-Nos retiramos Alpha-. Dijeron todos
Ingrid se alejó, quedé sola con Joel. A veces es sobreprotector.
Iba de camino a reportarme cuando escuché una conversación algo peculiar.
-¿Una mujer es el Alpha de la manada Asgard? No lo puedo creer. ¿Que puede hacer una mujer en una posición tan alta? Lo más seguro es que esa suerte no le dure mucho.
Habia un chico hablando de mí, como si me conociera, pero no lograba reconocerlo.
Joel se adelantó, estaba enojado pero lo detuve. No valía la pena.
-Se dice que ella es muy capaz, ha luchado en todas las batallas que ha tenido la manada, así que creo que ella debe ser alguien increíble. Yo la he visto pocas veces pero nunca he entablado una charla tan larga con ella.
"Vaya, al parecer hay alguien que conoce de educación."
-No lo creo, lo más seguro es que los guerreros fueron los únicos que lucharon y ella se quedó con todo el crédito.
Este chico es estúpido.
Matalo
No puedo hacer eso
¿Es que no vez que esta hablando pestes de tí?
Lo he escuchado pero no vine a demostrar nada a nadie.
Pasé a su lado, sin inmutarme por lo que había dicho. Era joven parecía que teníamos la misma edad. No lo saludé.
-Buenos días Alpha Noé, es bueno verlo-. Me dirijí a su acompañante.
-Buenos días Alpha de la manada Asgard. Pienso igual.
-¿Cómo está su esposa? Supe que está algo mal de salud. Espero se recupere pronto.
-Muchas gracias Alpha, ella ya se siente mejor, pero le haré saber sobre su preocupación-. Dijo un poco avergonzado.
Estaba tan tranquila la plática pero no duró mucho ya que el chico que había ignorado habló.
-Así que tú eres el Alpha de la manada Asgard!
-¿Disculpa? -. Lo miré con una marcada indiferencia-. ¿Te conozco?.
Sabía dónde debía tocar para lastimar el orgullo de un niño mimado.
-Soy el futuro Alpha de la manada RedBlood-. Dijo tan orgulloso. -Vine con mi padre ya que muy pronto seré yo quien ocupe su lugar.
-Al parecer en la manada RedBlood no enseñan los buenos modales ni la cortesía.
-¿A qué se refiere?-. Dijo algo sorprendido.
-En mi manada se saluda antes de hablar con alguien. Al menos su padre sabe eso.
Su cara se habia puesto completamente roja.
-Bueno ¿Por qué debería hacer eso con usted? El hecho de que sea el Alpha de una manada, no significa que sea competente siendo usted una mujer.
"Este chico es un idiota y un arrogante".
-Si lo merezco o no, usted no es nadie para decidir eso ¿No le parece? Y que sea una mujer me parece algo irrelevante. El intelecto no se define por el tipo sexo, sino por capacidad.
-Soy el sucesor de una de las manadas más importantes, es más mi manada está por encima de la suya. Así que me debe respeto y tengo el derecho de opinar sobre si alguien tiene o no la capacidad para dirigir una. Un verdadero Alpha debe confiar en su instinto. ¿No cree?-. Me miró de forma altanera, creía que con eso me ha callado la boca.
Levanté la comisura de mis labios, resultando en una sonrisa. Ambos personajes estaban sorprendidos, pensaron que no tendría nada que decir.
-Tal como usted dijo, un verdadero Alpha debe confiar en su propio instinto. Entonces para devolverle el favor, le diré que dice el mío.-. Le daré una lección por arrogante. -El hecho de que sea el sucesor de una manada muy importante solo me demuestra el éxito de su padre, más no el suyo. He visto a muchos jóvenes como usted que creen que tienen al mundo comiendo de su mano, pero cometen estupideces al querer cumplir sus propósitos idealistas. No es suficiente decir soy el Alpha de una manada, sino que hay que saber hacerlo, y así como lo veo-. Lo miré de arriba hacia abajo de manera soberbia. - No creo que llegue muy lejos.
-¿Qué?-. Estaba sorprendido por lo que le dije, pero era la verdad.
-Las personas como usted que lo han tenido todo desde la cuna, no saben cómo es trabajar duro para mantener una manada viva. Creen que solo se trata de dar órdenes e ir a matar. Es un arrogante que se siente con el derecho de ofender a los demás solo porque ascenderá un lugar ya plantado, me juzga solo por qué soy mujer pero ¿Realmente está en posición de hacerlo? Digo, porque entre usted y yo hay una diferencia muy grande-. Puse enfasís en la palabra muy. -Ya que como dije su manada ya estaba plantada, pero la mía la construimos mi gente y yo. Siento lástima por su madre al haber dado a luz a un hijo tan ingrato como usted que se cree superior solo porque es hombre.
No me había dado cuenta que estábamos siendo rodeados por una multitud considerable de personas y entre ellos el padre de este chico al que iban dirigidas mis duras palabras.
Silencio
Al parecer no iba a decir a nada.
-Alpha perdone a mi hijo, aún es joven y por lo tanto no piensa antes de hablar-. Su padre lo obligó a agachar su rostro, tal vez para este punto ya estaba avergonzado por lo que dije pero no me pensaba retractar.
-Esta bien, somos humanos después de todo, y un error lo comete cualquiera, siempre y cuando no haya una segunda vez.
No iba a ocultar mi molestia.
-No lo habrá alpha, se lo aseguro.
Sabia que Joel se estaba divirtiendo.
-Entonces me retiro. Con su permiso.
Dejó a padre e hijo y a la multitud sin palabras.
-Lo hiciste muy bien-. Dijo Joel entre risas. Estaba satisfecho.
-No iba a quedarme callada con lo estúpido que es. Había pensando ignorarlo, pero simplemente no se pudo-. Me encogí de hombros.
-Lo sé.
Entramos en un sala grande donde había una persona esperándonos.
-Alpha de la manada firme su asistencia aquí. Las habitaciones ya fueron asignadas. ¿Querrá comer en el restaurante o prefiere pedir servicio de habitación?
Miré a Joel para que decida y este habló por mí
-En el restaurante.
-¿Cuántas personas vienen con usted?
-Somos 18 en total.
-Listo. Su lugar en la mesa el día de la reunión es el 5.
- Una pregunta ¿Ya llegó el líder de la manada MoonWhite, Angel Sean.
La chica me miró con una expresión indescifrable, pero luego la cambió por una debil sonrisa.
- Todavía no ha llegado líder. Esperemos disfrute su estadía aquí.
-Muchas gracias señorita.
Ibamos de camino a la habitación, gracias a la diosa no tuve contratiempos en el trayecto.
-Hola mate-. Ingrid se lanzó a los brazos de Joel y le dió un beso en los labios-. ¿Por qué se tardaron tanto?
Joel empiezó a reír, Ingrid me mir+o con la pregunta en la cara.
-Tuvimos un pequeño incidente. Un mocoso quiso humillar a Aillen, pero le salió el tiro por la culata.
-¿En serio?-. Ingrid estaba asombrada.
Asenti
-Hubieras oído todo lo que le dijo. Quería matarlo, pero Aillen me detuvo pero valió la pena.
-Una palabra deja más cicatriz que un golpe-. Le dije a ambos. -El dolor de un golpe le dura solo unos días, pero el dolor de una palabra lo acompañará toda su vida-. Sonreí solo de pensarlo y llevé una copa de vino a mis labios.
-Nuestra Aillen es una calculadora.
Sin querer escupí lo que estaba tomando.
-Jajajajajajajaja-. Los tres nos reímos.
-Mate decidimos ir a comer al restaurante. Creo que es lo mejor para que vayamos haciendo más conexiones.
"Así que por eso eso lo hiciste. Muy inteligente de tu parte Joel"
-Aillen ya te preparé un baño y tu vestuario.
-Gracias. Ahora vayan ustedes también a descansar. Los veo en la cena.
Mi cuerpo tiemblaba, no sabía hasta cuánto más podía soportar.
Como pude logré llegar a la cama. Me siente en la esquina, mi respiración era irregular. Tenía que tomarme mi medicina. No podía permitir que Joel e Ingrid me vieran así.
La busque entre mis cosas. Lo tomé en cuanto la ví. Esperé unos segundos que me parecieron eternos, sentí que mi aliento esataba recuperando su ritmo.
Me acosté algo agotada.
¿Cuánto más lo piensas soportar?
El tiempo que sea necesario.
¿Por qué eres tan terca?
No lo soy, solo tengo amor propio y dignidad, además no quiero hablar de eso.
Nunca quieres hablar Aillen ¿Por cuánto más nos vas a castigar así? Si no arreglas las cosas con nuestro mate, me iré.
¿Me estás amenazando?
Tómalo como quieras, solo te digo que si no nos ayudas no tengo nada que hacer aquí, es muy doloroso lo que nos estás haciendo.
Puedes irte cuando quieras, viví sin ti por 15 años.
¿Creés poder hacerlo? ¿Que te cuesta perdonar? Acaso no dijiste que podemos cometer errores y él se equivocó como cualquier ser humano.
Tú eres la menos indicada para hablar y opinar sobre eso Miz. No fuiste tú la que sufrió todo.
Creo que estás llevando demasiado lejos tu rencor. Entiendo lo que te hizo, pero eso no es más importante que nuestro bienestar.
¿Que exagero dices? ¿Dónde estabas tú cuando me humilló? ¿Cuando me golpeó? ¿Cuando todos me acosaban y al él no le importaba? ¿Cuando pedía a su padre que me matará porque le había hecho algo a su supuesta mate? ¿Cuando no le importó que me exiliarán sabiendo que podría morir?
Silencio
¿Dónde estabas? Responde maldita sea ¿Dónde estabas tú para que digas que exagero?
Silencio
Ja y ahora vienes a decirme que perdone así como así, como si mi vida no valiera nada
Silencio
Eres libre de irte o desaparecer. Ignorame si eso es lo quieres, pero no daré marcha atrás.
Cerre click.
Me sentía agotada. Esa no era la primera discusión que tenia con Miz.
Sonreí de manera irónica, mi loba, se suponía debía estar de mi parte, pero solo quería que perdonara al hombre que más me humilló y quiso mi muerte.
Estoy de tu lado Aillen pero lo que sientes tú lo siento yo. Duele mucho y no es bueno depender de algo para soportar el dolor de la ausencia de nuestro mate.
Silencio
Me fui a bañar, Joel e Ingrid llegarían pronto.