- Es importante Alpha, se trata de nuestras vidas-. Dijo uno, su cuerpo estaba con heridas claramente graves.
- Me imagino, tiene algo que ver con esas heridas.
- El Alpha de esta manada es realmente observadora-. Su mirada se sentía algo extraña. -Mi manada fue atacada por cazadores hace unos días. Todos han muerto, nosotros apenas logramos escapar, no tenemos a dónde ir. Hemos caminado, no sé desde cuándo y no hemos comido desde hace mucho, estamos débiles. Por favor, ¿Podría usted aceptarnos en esta manada?
Recordaba muy bien ese sentimiento, estar sola sin nadie a tu lado. Sentirte impotente de no poder salvar tu propia vida. Tener hambre y no poder saciarla. Solo recordarlo hizo que mi cuerpo se estremeciera.
- Alpha, sé que nuestras vidas no significan nada ahora, pero realmente estamos desesperados. No queremos morir-. El hombre parecía realmente lamentable.
Estaba dudando en ese instante. Mi mente me decía que no puedo aceptar a extraños, pero mi corazón me gritaba que sea esa ayuda que tanto anhelaban.
No tenía idea de qué hacer.
Jack me sacó de mi conflicto.
- Alpha, no dejes que te engañen con sus palabras, pero si decides aceptarlos, respetaré tu decisión-. Dijo casi en un susurro pegado a mi oído.
"Jack tiene razón, ahora no puedo permitirme dudar, la seguridad de mi gente es lo más importante para mí. Son personas que han confiado su vida en mis manos. No puedo ponerlos en peligro solo por dejarme llevar por mis emociones"
- ¿Que los acepte? ¿Por qué haría algo así?-. Pregunté fingiendo incredulidad.
- Porque no tenemos a dónde ir, estamos solos y desesperados.
- Bueno. Hay algo que no entiendo-. Dije sin comprender su motivo de escapar. -¿Por qué no se quedaron a luchar en lugar de huir?
Silencio
- Alpha teníamos miedo de morir, nuestras familias fueron masacradas cruelmente frente a nuestros ojos y no pudimos hacer nada-. Su voz temblaba, casi lloraba. - Lo único en lo que pensamos fue en sobrevivir. No pudimos pelear a pesar de saber hacerlo, pero aquí lo haremos, lucharemos para poder tener un lugar donde dormir.
- No lucharon por la manada que los vio nacer, pero ¿Lucharán en esta que apenas conocen?-. Pregunté confundida. Jack estaba de acuerdo conmigo.
- Por favor, queremos venganza. No podemos dejar que todas sus muertes sean en vano.
-. Lo siento, pero no los puedo aceptar. Tengo más de la capacidad poblacional y aceptarlos a ustedes sería sobre limitar a las demás familias. Lamento no poder serles de ayuda.
No tenía más opción que mentir porque no podía arriesgarme con individuos de dudosa procedencia.
- Alpha, por favor, rogamos misericordia. No tenemos a dónde ir. Por favor ayúdanos, le aseguro que seremos de ayuda.
- ¿Ayuda?-. Dije casi riéndome. -¿Qué harán si llegarán a atacar esta manada? ¿También saldrían corriendo? Si eso era todo, pueden retirarse de aquí y si no hacen caso, mis hombres tienen autorizado matar a todo aquel que interrumpa la paz en el territorio.
Esperaba a que con esa amenaza se fueran, pero al parecer se negaban a hacerlo. Me estaban obligando hacer lo que no quería.
Hice señas a los guerreros para que se prepararan para atacar, así como andaban, no durarían mucho en una lucha.
Al final decidieron irse.
- Son algo sospechosos, ¿No crees?-. Comentó Jack mientras los observaba irse.
- Eso espero, no quiero que más vidas inocentes mueran-. Dije con pesar al no poderlos ayudar.
- No he escuchado que hayan atacado a otra manada aparte de SkyBlue.
Sentía un nudo en la garganta ante la mención de la manada de mi difunto amigo.
Cerré los ojos evitando que las lágrimas salieran de nuevo.
Jack parecía arrepentido de haber mencionado lo anterior y trató de cambiar de tema.
- ¿Qué ordenas que hagamos?
Respiré profundo.
"Necesito concentrarme".
- Quiero que estén preparados por cualquier ataque. Que no nos encuentren desprevenidos. Invoca una reunión con el encargado de defensa y de ataque. Informales sobre lo ocurrido de hoy, acerca del sospechoso merodeando, pero oculta el hecho de que hay alguien infiltrado, eso no lo digas. Ordena que refuercen las entradas y salidas, la seguridad de la manada es más importante. Si alguien tiene algún plan que te lo entregue y lo discutiremos después.
Jack asintió.
Antes de irme di un vistazo hacia atrás rogando a la diosa, protegiera la vida de las personas que se habían ido.
Regresé al despacho.
- Alguna novedad Samantha.
- No Alpha, todo a estado tranquilo aquí.
- ¿Qué falta hacer ahora?-. Pregunté.
- Su comida, ya pedí que la prepararán y tome su medicina-. Dijo con una sonrisa de satisfacción.
- No sé te olvida ¿Verdad?
- Jamás.
Me tomé el medicamento y empecé a buscar unos papeles que necesitaba entregar.
- Bueno, esperemos que traigan la comida para que almorcemos juntas.
He trabajado todo el día. Me sentía cansada.
- Samantha, puedes irte ya a descansar, seguimos mañana.
- Buenas noches, Alpha, que descanse, nos vemos mañana.
Fui a mi habitación y encontré a Hana.
"¿No puedo estar un solo día sin verte?"
- No te has ido todavía-. Murmuré para mí misma.
- No, es que estaba esperando a que mi hermana llegará para poder irme-. Cualquiera la vería, pensaría que se preocupaba por mí.
- No te estaba preguntando.
No la miré directamente, pero sí por el rabillo de mi ojo y Hana tenía una mirada fría que luego cambió a una sonrisa.
-Solo estaba preocupada por la hermana, así que decidí esperarte.
- Desde que entraste a trabajar aquí no lo has hecho nunca ¿Por qué ahora?
- Lo que pasa es que cuando me voy antes de que llegues, no sé si mi hermana está conforme con mi trabajo.
Me reí al recordar que antes me ignoraba y que en casa me acosaba solo porque algo no le salía como ella quería.
- ¿Por qué sonríes hermana?-. Habló algo inquieta.
- Nada, no me hagas caso. Ya puedes retirarte, tu padre debe estar preocupado por ti. Ya es muy tarde.
Me serví una copa de vino.
- Hermana ¿Siempre tomas eso antes de dormir?-. Miró la botella de vino que tenía en mi mano
- Sí, siempre. Me ayuda a dormir mejor.
- Entiendo. Entonces me voy ya, debes estar cansada y necesitas descansar para poder sacar adelante este lugar.
Solo dejé que se fuera sin decir nada. La verdad no tenía nada que decir.
Me di una ducha para poder relajarme, cuando salí me serví otra copa de vino y me lo tomé de un solo trago. Me recosté en la cama aun sin conciliar el sueño.
Alisson y Adám no habían vuelto y de Ingrid y Joel no sabía nada. No quería pensar lo peor, ellos estaban bien, deberían estar bien.
Realmente quería relajarme, pero no podía.
¿Vas a seguir ignorándome?
Silencio
Llevas 40 días sin hablarme. No seas tan orgullosa, ya me disculpé contigo.
Silencio
Aillen, lo siento, sé que tengo la culpa, pero ya no te enojes conmigo ¿Sí?
Silencio
Sentía a Miz dolida por mi actitud, pero ella me había herido más al no estar de mi lado.
Aillen, no vuelvo a decir algo sin pensarlo. Me siento sola.
Silencio
Llevaba aplicando la ley de hielo con ella, a mí también me doliía.
Aillen por favor, perdóname. Prometo no decir otra estupidez. Estamos juntas, tú y yo somos una sola. Háblame.
Te juro que si vuelves a decir otra estupidez como la de antes, no te hablaré en lo que me resta de vida.
Está bien, no lo haré.
Bueno. Miz, estoy preocupada
Lo sé, no sabemos nada de nuestros amigos, pero no te preocupes, ellos regresarán sanos y salvos.
Eso espero Miz.
Seguí hablando con Miz durante mucho tiempo que sin darme cuenta me quedé dormida.