Capitulo 36

1893 Palabras
En el transcurso de dos meses habian ocurrido muchas cosas, una de ellas las insistentes cartas que enviaba la manada Country, la recaída de Brenda y la supuesta traición de Jack, sentía que me iba a dar un fuerte dolor de cabeza. Con los nuevos proveedores, nuestros cultivos estaban marchando bien, tenia que reunirme con Peter y a Cahal para tratar los asuntos que teniamos pendientes. El Alpha Noé ya se integró a nosotros, él al igual que nosotros no recibió ayuda por parte de la sociedad cuando más lo necesitamos. Así que también renunció. Todavía no sabia si anexarlo a la alianza, pero lo ayudaría en todo lo que estuviera e mis manos. Brenda habia resultado ser una buena subordinada, después de sesenta días de no ver a Peter al fin lo haría. Una voz me distrajo de mis pensamientos. - Aillen, ya llegó la artilleria que pediste hace un tiempo, traen las cajas y hay alguien que quiere hablar contigo-. Últimamente Joel habia estado muy ocupado, debía darle unos días de descanso. - Hazlo pasar y dile que me espere en la sala de audiencias. Iré en un momento. Joel asintío y se fue. - Samantha, ya puedes enviar estos cheques de pago al ministro de finanzas y dile que efectúe el pago lo más rápido posible. Tengo que entregar eso hoy. - De acuerdo-. Samantha tomó los cheques y salió casi corriendo. Salí a encontrarme con la persona que solicitó verme. Me preguntó que me tendrá que decir, solo espero no sean malas noticias. Traté de calmarme, el dolor de cabeza seguia aumentando. Cuando llegué a la sala, hay un hombre de mediana edad, alto y bien conservado. Se puso de pie y me dió la mano en forma de saludo. - Buenas tardes Alpha Aillen, un gusto conocerla, espero me disculpe por mi atrevimiento al pedir verla, posiblemente usted esté muy ocupada, pero esto es de suma importancia. - Buenas tardes. Lo escuchó-. Tome asiento y le hice señas para que él haciera lo mismo. - Aquí está el producto que solicitó hace más de dos meses, la cantidad de cuarenta armas. Todas altamente revisadas, están en perfecto estado. - Entiendo pero ¿Cuál es el problema entonces? - Yo seré su maestro, pero quiero que sepa que la artilleria no es algo que se deba tomar a la ligera, es algo muy delicado, y sobre todo, tiene que manejar conocimiento e información acerca de la arma que usará. - Me imagino usted nos proporcionará todo eso ¿Verdad? - Si, pero eso no es lo que preocupa - ¿Que es entonces? - Alguien nos contactó, alguien que quiere que terminemos nuestro contrato con usted, incluso fue capaz de amenazar a nuestra compañía. - ¿Alguien los amenazó? Waow. Entonces ¿Que hace aquí?-. Dije sorprendida. - El dueño de la compañía de alguna manera ignoró la petición de esa persona, debido a que le debe un favor al Alpha, pero no habrá otra oportunidad como está, ya que la persona que lo buscó no es alguien con el que se deba jugar, así que para no levantar sospechas, hemos cambiado el nombre de su manada y cambiar al maestro, yo soy un agente ajeno a la compañía. - ¿Quien es usted? - Un asesino, soy un veterano de guerra. Mi contratista me dijo todo lo que tengo que hacer, el producto viene camuflajeado para evitar cualquier sospecha en la frontera de los licántropos y la de los humanos por si nos encontrábamos a alguien no deseado. "Por la diosa, el Alpha John no piensa dejarme en paz". - Entiendo, agradezco lo que hizo. Suspiré cansada, no sabía hasta que punto era capaz de llegar este hombre o tal vez no lo quería pensar. ¿Tan desesperado estaba por obtener la soberanía de esta manada? O ¿Es que me quería muerta para adueñarse de Asgard? No sabía cuál era la verdadera razón, quizás eran ambas. - Samatha, llama a Joel y a Adám por favor ¿Donde está Ingrid y Alisson? - Ingrid está con la señorita Brenda enseñándole lo que usted ordenó y Alisson está ayudando a Joel y Adám con el puesto vacante que quedó y el de Rony. - ¿No se ha comunicado con nosotros todavía? - No Alpha, no sabemos nada de él, pero Rony puede cuidarse, no es una presa fácil. - Lo sé, pero eso no me tranquiliza. Si en los próximos días no aparece, dile a Adám que envíe a guerreros a buscarlo. Estos días habían sido realmente agotadores para todos. Samantha salío a cumplir mi pedido. - Le asignaré una habitación para que se pueda hospedar allí el tiempo en el que esté aquí, disculpe ¿Cómo me dijo que se llamaba? - Me disculpa Alpha, mi nombre es Javier-. El hombre se puso de pie y se inclinó como un saludo de presentación. - Mucho gusto Javier, espero nos llevemos bien. - Lo mismo digo Alpha. Entraron a la sala Joel y Adám. - Chicos, él es Javier, quien nos enseñará sobre el manejo de las armas-. Joel y Adám le dieron la bienvenida. - Por favor llevenlo a conocer su lugar de trabajo. - Como ordene Alpha. - Joel, reúne a los caballeros que habiamos acordado, y que sigan las instrucciones establecidas. - Si Alpha-. Joel andaba modo trabajador. - Te tomarás una semana de descanso después de eso-. Me levanté, necesitaba regresar al despacho, había mucho trabajo por hacer. - Pero Aillen ¿No ves que estamos ajustados de tiempo?-. Joel se quejó, no quería descansar. - Lo sé pero mírate, estás agotado, pareces un zombie andante, así que cuida tu salud. Adám-. Volteó a verlo. - Me ayudarás ¿Verdad?-. Él asintío. - El honor más grande de un guerrero es morir por su gente-. Joel a veces se tomaba muy a pecho el lema de un guerrero. - Muerto no me sirves de nada, ni a Ingrid tampoco, piensa en ella y en mí. No soy una dictadora que pone a su gente a trabajar sin un descanso bien merecido ¿De acuerdo? - Está bien-. Aceptó de mala gana pero ya no habría negativa al menos. - Después de eso siguen las vacaciones de Adám y no quiero que estén contraviniendo mis órdenes-. Les advertí que no aceptaría un no por respuesta. - Yo no dije nada-. Adam levantó sus manos en señal de paz. - Pero lo ibas a hacer. Después hablaremos de las vacaciones de las chicas, también lo necesitan. - Como ordene. Ambos salieron junto a Javier déjandome sola con Samantha. Fui directo al despacho, Samantha venía detrás de mí - ¿Mandaste la carta a Cahal y Peter? - Si. Les dije que la reunión era de carácter urgente. - ¿Y a los proveedores? - También - Gracias, Samantha ve a traer la medicina a mi habitación, no me siento muy bien. - Voy enseguida. Busque un lugar para sostenerme, sentía que en cualquier momento podía caer, la cabeza me daba vueltas. Traté de respirar despacio para controlar el bombardeo en mi pecho. Samantha llegó con Ingrid quien venía alterada junto a Brenda. Me ayudaron a sentarme, Ingrid me aplicó la inyección mientras las demás estaban dandome aire. - Respira tranquila Aillen-. Ingrid me limpiaba el rostro, al parecer estaba sudando. - Mírame, inhala y exhala-. Hizo el gesto para que yo la imitara. - Vamos, una cosa a la vez. Asentí mientras la escuchaba he hice lo que me decía. Después de un rato ya podía hablar bien. - Estoy bien, ya está pasando. - ¿Qué fue eso?-. Preguntó Brenda. -¿Es la crisis Aillen?-. Ella estaba aturdida pero asintí. - ¿Por qué sufres así? Tienes a Cahal y puedes volver con él, no puedes hacerte daño. - No le digas nada, lleva así por más de siete años-. Ingrid la detuvo mientras la observaba resignada. - Eso es algo que ella ya decidió. - Ya me siento un poco mejor. Mi respiración y ritmo cardíaco se estaban normalizando, me sentía cansada. - Aillen, me dijo Joel que le diste vacaciones. - Si, no sé si quieres tomarlas junto a él o después, lo mismo va para Alisson-. Arreglé mi compostura para comenzar a trabajar. - ¿Cómo te voy a dejar sola?. - Está Alisson, Samantha y Brenda aquí-. Me detuve y lo pense mejor, lo ideal sería que ellos tomaran sus vacaciones juntos, esa era una buena idea. - Si, ya lo decidí, desde mañana empiezan las vacaciones de Joel y las tuyas, es una semana, si quieren más no hay problema. - Una semana está bien. - Samantha ¿Y estos documentos?-. Le señale una pila de documentos que hay en mi escritorio que antes no estaba. - Son los papeles que tiene que revisar, estos son las peticiones de cada líder de familia junto con los pagos de sus impuestos, estos los materiales que necesita para poder mejorar las instalaciones del nuevo orfanato y estos otros son de los mercaderes que piden más productos ya que hay una fuerte demanda de insumos. - Entiendo. Cómo lo supuse, tengo mucho trabajo por hacer. - El hijo ilegítimo de la familia Pherez ya fue incorporado a la familia después de comprobar su identidad. Tal como el Alpha ordenó. - Perfecto-. En este mundo, había cierta repulsión hacia los hijos ilegítimos, eran tratados como herramientas que utilizaban para hacer trabajos que en algunos casos no son muy buenos que digamos y luego eran desechados como objetos o incluso los mataban. No quería eso es mi manada, tanto Jack como Alisson y Joel son hijos ilegítimos, sufrieron en su infancia debido a costumbres y creencias estúpidas. Yo también pude haber sido una hija ilegítima sino hubiese nacido en el seno de un matrimonio. Aunque Patrick haya encontrado a su mate después, eso no es algo que se debía ignorar. - ¿Aillen? ¿En qué piensas?-. Una preocupada Ingrid me observaba. - En nada, no se preocupen. - Alpha, Tenemos malas noticias Todas nos centramos en Adam, quien viene con una expresión pálida en su rostro. - ¿Que sucede? - Representantes de la manada Country están en la frontera y el líder exige verte. - ¿Que? ¿Vino hacia aqui?-. Sentía que esto sería un gran problema, no sabía que hacía aquí, si ya sabía que no volvería a la sociedad. No quería verlo pero supongo que no se podía evitar. - Llama a unos cuarenta guerreros que vayan conmigo, ustedes se quedan aquí. - ¿Estás loca? ¿Cómo vas a ir sola? ¿Y si ese hombre te quiere atacar-. Ingrid estaba gritando enojada. - Por eso mismo, no quiero exponerlas. Hazme caso. - Aillen ¿Te puedo acompañar? - Olvídalo, si algo te pasa, Peter me mata a mí, chicas protejan a Brenda por cualquier cosa, ella no puede pelear. Todas están asombradas por lo que dije pero es verdad, Brenda nunca tuvo que aprender a luchar, todos estaban para ella. Nos dirigimos hacía la frontera de la manada en dónde estaba la persona que me estaba amargando mas que los cazadores y que al instante en que él me ve, su rostro se llenaba de hostilidad hacia mi, entonces yo tampoco tenía porque ocultar mi desagrado.
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