11

536 Palabras
Mi teléfono suena muy temprano, es una notificación en la redes, alguien me ha enviado un número de teléfono, pidiendo que me ponga en contacto de inmediato. ¿Quién podría ser? digo, no conocía a muchas personas por aquí, y la intriga me hizo marcar de inmediato. — Buenos días señor Moore, necesito reunirme con usted en persona, ya estoy en México, pero no sé muy bien a dónde dirigirme — ¿Será posible que? — Te parece si nos reunimos mañana, tengo algo importante que hacer por ahora — Le pedí a esa persona, que aceptó sin problema alguno. Y antes de poder contarle a Alondra, llegó esa mujer gritando; pero, cuando mire su rostro tan preocupado, sabía lo que debía hacer. Esperé tranquilo hasta la mañana siguiente, saliendo de prisa de casa en dirección a mi trabajo, ahí quedé de reunirme con el hombre, que cuando me ve sonríe, como si fuésemos grandes amigos. — ¡James! — Gritó eufórico, y me abrazó con tanta fuerza. — Al fin te encuentro, si no fuera por esa foto que publicaste no te localizo en la vida, realmente sabes desaparecer —. — No desaparecí, ni que hubiera hecho algo malo, solo estaba ocupado aprendiendo cosas nuevas, creando una vida nueva — Le afirmé pues, era real lo que decía. — Te traeré un café y hablaremos un poco — En la cocina le pedí permiso al chef de salir un rato, explicando brevemente la situación. Dejé el café frente a él, y bebí un poco de mi taza. — ¿Qué noticias me traes? — Pregunté al detective, que si bien recuerdo, en mi momento de mayor desesperación le grité cosas horribles, tachándolo de estar en complicidad con aquel imbécil. Fueron mis últimos días en mi país, y sin embargo lo tenía frente a mí. — Lo hemos capturado, pero han pasado muchas cosas en tu ausencia, hay más de un involucrado, incluso empleados lo ayudaron en esto, estamos detrás de todos ellos y quisiera que veas la lista de sospechosos, quizá reconozcas a alguno — Debían ser unos treinta empleados los que estuvieron en esto, y ningún nombre me es conocido. No me explicaba como era posible que me traicionara de esa manera, el chico es incluso más joven que yo, y ya arruinado su vida y la de muchas personas. — Lo siento, no conozco a nadie —. — Bueno ... a todo esto, hemos recuperado más de la mitad del dinero, trabajamos para saber dónde tiene el resto, hay mucho trámite por ser cuentas extranjeras pero, en poco tiempo recuperarás todo — ¿Todo? ¿A qué se refiere con todo? No tenía nada, ni empresa, ni maquinaría, nada, tendría que comenzar de nuevo en una empresa en la que ya nadie confiaría. — Ánimo James, confío en que podrás hacerlo, pero necesito que vuelvas a casa conmigo, debes ayudarme a encerrarlo — ¿Está bien si partimos mañana? — Le pregunté, pero negó de prisa, y entré a la cocina para notificar mi emergencia, por suerte es un día tranquilo, y me voy a buscar a Alondra, para darle la noticia, debo partir, la cuestión es si ella irá conmigo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR