CAPÍTULO OCHO Todo dolía, pensó Maurelle. Había pasado una semana desde las pruebas cuando casi murió, y le dolía de pies a cabeza. Dándose la vuelta, frunció el ceño ante las paredes blancas de la enfermería. —"Creo que has pasado más tiempo aquí que en tu dormitorio". La cabeza de Maurelle giró ante la profunda voz masculina que la recorrió. Las visitas de Brokk y Ryker fueron el punto culminante de cada día. Vinieron con el pretexto de compartir con ella lo que se perdió en las conferencias. Brokk no escondía su afecto y preocupación por Maurelle mientras Ryker se quedaba ahí frunciendo el ceño. Hoy, llegó solo. ¿Dónde estaba Brokk? Se preguntó. Estrujándose la nariz, se empujó a sí misma a una posición sentada. "¿Qué puedo decir? La comida aquí es mejor. ¿Dónde está Brokk hoy?" Ry

