CAPÍTULO DOCE Maurelle se levantó en la cama como un cohete. Miró a su alrededor confundida por un segundo dónde estaba, hasta que las paredes grises y el duro y abultado colchón bajo su trasero se registraron. Arrojando la manta fina de papel de su cuerpo, se preguntó qué la había despertado. Podría ser la mañana, pero no tenía forma de saberlo ya que estaba en el sótano de uno de los edificios de la academia. Pensó que había estado allí unos días pero no podía estar segura sin saber cuánto tiempo pasaba. El eco de los pasos en las escaleras estaba cerca, diciéndole que la aproximación de los guardias o de la directora fue lo que la sorprendió. Cuando Gullvieg la llevó por primera vez al sótano de los horrores, Maurelle había temido lo peor, y el terror que recorría su mente luchaba co

