CAPÍTULO DIECIOCHO Riley trató de quitarse de encima esa sensación inquietante mientras ella y Trudy caminaban por el campus. Pero no pudo. El asesino se sentía como una presencia invisible pero palpable. Riley esperaba que esta salida no resultara ser una mala idea. Después de todo, ella y el Dr. Zimmerman concordaban que el asesino seguía por estos lares. Pero ahora se encontró pensando: «Ya han pasado seis semanas. Tal vez no volverá a matar después de todo.» Parecía lógico. ¿Un asesino con intenciones de volver a atacar esperaría tanto tiempo? Tomó nota mental de hablar de esta posibilidad con el Dr. Zimmerman la próxima vez que lo viera. Pero incluso si era cierto que no habría más asesinatos, Riley igual no estaba nada satisfecha. El monstruo que había matado a Rhea simplemente

