Llegué molesto a casa, azoté todas las puertas que se me atravesaban y lancé la lámpara de mi escritorio. Me senté en la orilla de la cama, pasé ambas manos por mi cabello, la frustración me recorría; mientras mi abuela, en algún momento había llegado al marco de mi puerta. -¿Te falta azotar alguna otra puerta? -Preguntó tratando de hacerse la graciosa. -No fue un buen chiste Irene - dije con desprecio. -¡Vaya, estás molesto! ¿Qué te hizo Amy? -Entrecerré los ojos cuando la vi, ¿por qué habría que estar Amy relacionada con mi molestia? Es decir, sí estaba molesto con ella; pero Irene, ¿cómo lo sabía? -¡Vamos, desahógate! Últimamente ella es la única en hacerte reaccionar - parecía que le divertía la situación. -Apareció el padre de Ada. Amy lo recibe y le permite verlas como si no las

