Después de largas horas de estar limpiando aquel burdel; una de las encargadas, Daisy, las llevó a una habitación. Había llegado el momento de prepararlas para su debut. Aquella mujer fue muy amable con ellas. Las había visto muy agotadas por las duras actividades que les ordenó hacer la dueña del burdel. Además de que no las habían dejado probar ni un solo bocado de comida en todo el día. Daisy llevaba un par de galletas, que se las dio a las chicas a escondidas de la dueña. Sabía que su primer día iba a ser muy duro para ellas y hasta traumante. Ana quería saber cuánto tiempo se encontraba trabajando en ese lugar, así que se lo preguntó. Daisy no recordaba cuántos años tenía en aquel entonces, pero era muy joven. A diferencia de ellas, esa mujer había sido vendida al burdel. Sabía mu

