Edward Bakken. No creo que pueda aguantar mucho tiempo sin quitarme estas ganas que le tengo, no podía dejar de pensar en cómo me había tocado en mi casa, su cuello era tan suave y me daban ganas de no dejar de besarlo nunca. Su seriedad al teclear su celular era tan llamativa, noté como unos hombres un tanto mayores la miraban, tenía el escote un poco abierto. -Te están mirando. -¿Qué?-dijo. -Los hombres enfrente de ti. -¿Estás celoso? -¿En qué momento te di la opción a que me hables así? Solo debes hablarme de usted. -En el trabajo, ahí es donde me mandas ¿Acaso ahora estoy trabajando? ¿Era parte de mi trabajo esquivar balas?-realmente era buena para defenderse con las palabras. No le respondí ya que no sabía cómo, después de unos segundos ella se levantó y caminó hacia los homb

