Capítulo 48 Esa noche luego de pedirle a Portia que se casara conmigo, insistió en que nos quedáramos en un hotel pues alegaba que íbamos a hacer el amor de una forma tan desenfrenada que nuestros gemidos iban a despertar a todos en la casa y la verdad es que tuvo razón, esa noche me sentía tan enamorada de ella que deje que hiciera con mi cuerpo lo que le dio la gana, al igual que ella dejo que yo le diera rienda suelta a mis fantasías mas ocultas, aparte de que nos acompañaron dos botellas de vino y fueron de bastante ayuda en la situación, pasamos la noche entera entregándonos con pasión, no sé cuántas veces tuve órganos, fue algo increíble, algo celestial, no podía dejar de repetirle lo enamorada que e

