Capítulo 32 Al siguiente día y como era de esperarse, desperté con un terrible malestar, dolor de cabeza y vómitos, mientras yo sentía que botaba mi alma por la boca, Portia me sostenía el cabello y me repetía una y mil veces que eso era lo que obtenía por andar embriagándome. -No tomare más alcohol en mi vida – dije, sintiéndome terriblemente mal. -Claro, siempre dicen así y terminan haciéndolo otra vez. -Voy a darme un baño a ver si mi cuerpo vuelve a la vida, ¿me puedes buscar unas pastillas para dolor de cabeza?, por favor. -Está bien. Me metí un buen rato a la ducha caliente mientras mis fuerzas intentaban volver una a una; Portia en la habitación revisaba los cajones en búsqueda de las pastillas

